Sondeos en las lagunas o ciénegas de Almoloya y Lerma, del Valle de Toluca, de en investigación de turba

Maximino Alcalá

El problema del combustible en México, afecta tan vitalmente nuestra industria en general, la calefacción doméstica, y, en una palabra, el desarrollo y la explotación de las riquezas de nuestro suelo y nuestro progreso consiguiente, que es natural atraiga la atención de todos, cualquiera proposición que se haga para explotación de criaderos de combustibles, sean éstos de carbón, petróleo, turba, etc., etc. Por lo mismo, creo que a esta ilustrada Sociedad, pueda interesar la siguiente relación, sobre sondeos que practiqué en las Lagunas o, más bien dicho, en las Ciénegas de Almoloya y de Lerma, en el Valle de Toluca, Estado de México, tratando de reconocer los yacimientos de turba, que para su explotación se ofrecían a algunos capitalistas.

Las Ciénegas del Valle de Lerma, o de Toluca, en los terrenos en que se practicaron los sondeos, se dividen en las tres porciones siguientes, según ve en el croquis adjunto.


Lámina 1.

 

I.— Región del Sur o la Laguna de Almoloya.

Se extiende al Sur de la Hacienda de Atenco, y se encuentra limitada: al E., por tierras de los pueblos de Santa Cruz Almoloya, Rambata, embarcadero de la Hacienda de Las Prietas y pueblo de San Lorenzo; al Sur por tierras de San Mateo Texcaliacac; San Pedro Techuchulco y Jajalpa; al W., por las de los pueblos, Santiaguito, Santa María Rayón, San Lucas y San Antonio de la Isla; y al N., por tierras de la Hacienda de Atenco. Su superficie es aproximadamente de 50 kilómetros cuadrados.

 

II.— Región Central. En el Lago o Ciénega de Lerma.

Separada de la anterior por una parte del Río de Almoloya, que carece de Ciénaga, que es la comprendida entre la finca de Atenco, hasta casi la junta con el pequeño Río de Chapultepec. Está limitada al W., por la Hacienda de Atenco y la de Atizapán; al N. se continúa la propia Ciénaga de Lerma, y tierras de Tultepec; al E., por tierras de los pueblos Texcaltengo, San Pedro y Calpulhuac, y al Sur, por la Hacienda de Atenco y tierras del mismo pueblo de San Pedro Tlaltizapán. La superficie de esta Ciénaga apenas llegará a 25 kilómetros cuadrados.

 

III.— Región del Norte o de Tarasquillo.

Está limitada al W. por tierras de la Hacienda de Doña Rosa; al N., por la de San Nicolás Peralta; al E., por tierras de Ameyalco y Tarasquillo, y al Sur, por las de Lerma. Su superficie aproximada es de 10 kilómetros cuadrados.

 

En resumen, la superficie total de Ciénaga donde se practicaron los sondeos, es de unos 85 kilómetros cuadrados.

En este total están incluidas grandes porciones ocupadas por aguas sin vegetación, y que en la localidad se llaman «aguas blancas», en donde, por lo mismo, sería ocioso buscar turba; esto se ve principalmente en la de Laguna de Almoyola. Por esta razón, y teniendo, además, en cuenta, que otra buena parte de tierras que en la actualidad parecen formar Ciénaga, no son en realidad sino potreros eventualmente sumergidos en la época de lluvias, resultaría que la cifra anterior tendría que reducirse considerablemente, y en resumen, creo que racionalmente no se deberían haber emprendido trabajos de sondeo, sino en 40 o 45 kilómetros cuadrados, según el conocimiento posterior que se tuvo de las condiciones de la localidad.

El Valle de Lerma o de Toluca, una parte del cual está ocupada por las Ciénagas que forma el Río de Lerma, que en su nacimiento se llama Río de Almoloya, es un valle de erosión, formado a expensas de la destrucción de las Sierras que lo rodean, y son: al E., la Sierra de las Cruces; al Sur, las de San Mateo y Tenango, y la del Nevado de Toluca al W. Los productos de la destrucción de estas Serranías en la vertiente del lado de las Ciénagas, son arrastrados por los vientos; y principalmente por las aguas, y se depositan en el Valle y Ciénagas, que forman un gran vaso cerrado por todas partes, con excepción del NW., por donde sale el Río de Lerma. Especialmente la Ciénaga de Almoloya toca al E. la Sierra de las Cruces, la cual comienza en el nacimiento del Río de Almoloya. Por esta razón, el fondo de las Ciénagas es más o menos fangoso y cargado de azolve.

 

Nivel del agua en las Ciénagas

El nivel del agua en las Ciénegas es variable con la estación; en la de lluvias, sube 0.50 m, o 0.60 m, respecto del que tiene en las secas. Entre Lerma y San Nicolás Peralta, hay una diferencia de nivel hasta de un metro en la temporada de aguas. Probablemente se debe esto a que el Río de Lerma no tiene salida suficiente por la mojonera de San Nicolás, y se represan las aguas.

Este cambio de nivel afecta considerable porción de tierras pues siendo el Valle de Lerma muy plano, una considerable extensión, que en la época de secas han emergido de las aguas, y son verdaderos potreros donde pastan los ganados son cubiertas por las aguas en la estación de lluvias, y aparentemente aumenta la superficie de la Ciénaga. Entonces se desarrolla en ellas y en la Ciénaga permanente, una vegetación acuática, o más bien dicho, semiacuática de plantas terrestres, que han invadido el dominio de las aguas, formada esencialmente por las diversas variedades de la planta llamada vulgarmente «tule», todas ellas del género Cyperum.

La vegetación netamente acuática es muy escasa en proporción. En el invierno se seca esta vegetación semiacuática, a los tulares secos se prende fuego en el mes de Abril.

Para formarse una idea de la influencia de un aumento de nivel de 0.m 60 en la Ciénaga, respecto a la extensión de tierras cubiertas, basta considerar que en la Hacienda de Atenco se hicieron 34 sondeos (en el mes Octubre, es decir, cuando apenas habían terminado las aguas) y de ellos 18 tienen un lecho menor de 0.m 60. Es decir, que más de la mitad de lo que hoy parece Ciénaga, no son más que potreros cubiertos eventualmente de agua, y así se verifica en realidad. En estos potreros, naturalmente no habría que esperar encontrar turba.

 

Tembladeras.

En estas Ciénagas entran dos clases de terrenos: terreno más o menos firme y terreno movedizo; llamado en algunas partes, capas, cintas, planchas, y más generalmente, «tembladeras». Estas están formadas por una capa flotante, más o menos gruesa de plantas herbáceas, separada del verdadero fondo por una capa de agua, de espesor variable. Su formación se explica por el agrupamiento de plantas semiacuáticas, llamadas en la localidad, lentejilla, tamborcillo. yerba del Chino, etc., etc., cuyas raíces miden a veces más de un metro de longitud, las cuales subdividen en una infinidad de raicecillas secundarias, todas las cuales absorben un enorme volumen de agua. En ellas se fijan los pequeños detritusarrastrados por las aguas, y superficialmente recogen los polvos arrastrados por los vientos. Van así consolidándose más y más desde una delgada película sin consistencia, hasta adquirir la suficiente resistencia para que otras plantas se desarrollen sobre ellas. Se forma de esta manera una capa herbácea flotante, cuyo espesor depende de la longitud de las raíces.

Desde Elie de Beaumont ha quedado perfectamente bien definida la formación de las tembladeras y la naturaleza de la vegetación, que se desarrolla en ellas. Desde entonces se sabe que en el seno del agua de las Ciénagas es en donde se desarrolla la vegetación acuática, propia para la formación de la turba., y queen las tembladeras solamente se desarrolla, o vegetación netamente terrestre, o semiacuática, de capacidad productora de turba muy inferior a la de las plantas acuáticas.

Las tembladeras o planchas son mucho más abundantes en las aguas profundas que en las delgadas, y así se explica, sean más numerosas en la Ciénaga de Almoloya, cuyas aguas en general son profundas; pues se comprende que si la capa de agua que las separa del fondo es delgada, el desarrollo progresivo de la tembladera en espesor acabaría por soldarla con el piso. Por otra parte, los lugares bajos son frecuentados por los ganados, y éste acelera más su·consolidación. Las tembladeras adquieren alguna resistencia para permitir que un hombre camine sobre ellas, aunque hundiéndose a cada paso; pero no resistirían el pesodel ganado.

 

V

Las rocas de las Sierras que circunscriben la Ciénaga de Lerma, son andesíticas y basálticas. Su descomposición produce, entre otros materiales, arcillas y tierras arcillosas que se encuentran en el fondo de la Laguna. En el sondeo se revela una base formada de arenas gruesas, y sobre ésta, por grados, se llega a arenas finas, arcillas azules, y en fin, una capa de tierras ricas, aunque no siempre, de productos vegetales, en estado de descomposición y de color negro muy obscuro y cubiertas por algún fango.

La temperatura media anual, sin conocerla con exactitud, es alrededor de 12° C., según los datos que he podido adquirir. La altura barométrica es, próximamente, 2565 metros sobre el nivel del mar. La vegetación dominante, casi exclusiva, son las diversas·variedades de las cyperáceas; por accidente, y en lugares circunscritos, aparecen algunos ejemplares de otras plantas semiacuáticas y de plantas terrestres, como la grama, gramilla, etc., con frecuencia; pero el carácter general de la vegetación es de plantas semiacuáticas; los tulares, según he manifestado.

La profundidad del agua es variable. Los sondeos practicados hace algunos años en la Laguna de Almaloya, al hacerse el estudio para el abastecimiento de agua de esta Capital, revelaron profundidades, hasta de 12 metros; en lo general las profundidades varían entre 3 y 4 metros y son frecuentes las tembladeras y también las «aguas blancas», es decir, grandes extensiones donde las aguas forman verdaderos lagos sin vegetación. En el Lago de Lerma, la profundidad rara vez pasa de 2 metros; son escasas las tembladeras y poco frecuentes las «aguas blancas»,

Los manantiales de Almoloya, origen de las Ciénagas, dan aguas bastante límpidas,. que en la estación de lluvias se ponen algo turbias por los detritus, que provienen de Sierras los alrededores.

¿Dadas las condiciones generales enumeradas, era de presumirse la existencia de grandes yacimientos de turba? De ninguna manera.

La turba, para acumularse en grandes yacimientos, reclama, además del transcurso del tiempo, ciertas condiciones físicas, como son una temperatura moderada, siendo la más favorable, la comprendida entre 6° y 8° C., limpidez de las aguas y un pisodonde no se deposite ningún fango. Esto, por una parte, implica que esté formado de arenas, o gravas, o que sea granítico, o cretáceo, y por otra parte, que novayan a descargar las turberas los productos de la destrucción de las Sierras. Solamente estas condiciones físicas favorecen el desarrollode los musgos, que son por excelencia las plantas productoras de la turba. En todo caso, la vegetación, que ha dado origen a los grandes depósitos de turba de plantas acuáticas que deben gozar de la propiedad de desarrollarse incesantemente por su extremidad superior, expuesta al aire libre, en tanto que su extremo inferior, sumergido en el agua, muere sucesivamente y sus fragmentos desprendidos de la parte viva se acumulan en el fondo, donde paulatinamente se transforman en turba.

En las Ciénagas de Lerma y de Almoloya, las condiciones de temperatura y limpidez de las aguas, se encuentran poco más o menos realizadas; pero presentan los grandes defectos de vegetación y piso inadecuados y proximidad inmediata a las Serranías, sobre todo a la de las Cruces.

No se encuentra vegetación acuática propiamente dicha, sino que es o terrestre o semiacuática de desarrollo lento y raquítico, que periódicamente, en los inviernos, se encuentra interrumpida, para comenzar de nuevo en la estación de lluvias, o más bien en la primavera. Elpiso es un poco arcilloso y fangoso y tiene el gran inconveniente de su proximidad inmediata a las Sierras, especialmente a la de las Cruces. Los productos de su erosión descárganse todos en las Ciénagas, pues no tienen otra salida, y así es como, por una parte, una vegetación impropia y pobre, y de vida y desarrollo efímeros, juntamente con el constante azolve producido por la erosión de las Sierras, no puede producir, sino es una capa delgada de turba de clase muy baja, que no puede utilizarse como combustible.

No pretendo que no se haya formado anteriormente, y que no se esté formando en la actualidad alguna cantidad de turba en el sentido lato de la palabra. Toda materia vegetal, cuya descomposición se efectúe lentamente y al abrigo del agua, se transforma en turba, pero me refiero aquí a las condiciones en que se ha verificado ese depósito, es decir, a su cantidad, su calidad, limpieza y facilidad de explotación; en una palabra, a la turba en el sentido' industrial de la palabra, es decir, susceptible de explotación y utilizable con provecho.

La transformación de los vegetales al abrigo del agua en turba, se efectúa con pérdida de hidrógeno y especialmente del oxígeno contenido en la materia vegetal y enriquecimiento correspondiente de carbono, todo el cual sigue subsistiendo en el nuevoproducto, salvola pequeñísima cantidad que ha entrado en combustión con el oxígeno libre contenido en el agua y perdido bajo la forma de ácido carbónico. Se obtiene así la turba, que es un combustible intermedio entre la leña y el carbón pardo o lignita.

Tomando, por ejemplo, la composición del sphagnum, que, como hemos dicho, es el musgo, que ha producido las más grandes turberas conocidas, que son las de Irlanda, su transformación en turba está expresada en el siguiente cuadro, en que se señala también la composición de la madera, para que se vea su identidad práctica con composición del musgo:

 

Carbono.

Hidrógeno.

Oxígeno.

Azoe.

Suma.

Madera…......

49.66%

6.21%

43.03%

1.10%

100.00

Spagnum. ….

49.88

6·54

42.42

1.16

100.00

Turba del sphagnum...

59·50

5.50

33.0

2.00

100.00

El poder calorífico de la turba, teniendo en cuenta su composición química, es igual 5,350 calorías, siendo 8,000 el de la hulla; es decir, que en poder calorífico una tonelada de turba es equivalente a más de la mitad de la hulla; pero hay que tener en consideración que la turba, que se entrega al comercio, no es la turba químicamente pura, y, además, nunca está enteramente seca; pues después de estar expuesta al aire libre para su desecación durante años enteros, siempre retiene un 30.00% de su peso en agua, de la cual no es posible sustraerla, sino es a unafuerte temperatura que no debe llegar 109° C, temperatura a que comienza a destilar. Teniendo en cuenta esta consideración, se encuentra que el poder calorífico real o práctico, de la turba comercial, se reduce solamente a 3750 calorías perdiéndose una gran parte del calórico en la elevación de temperatura del vapor de agua que se desprende. Naturalmente, en el comercio nunca se trata de llevar a este grado la desecación de la turba.

La transformación de los vegetales en turba es progresiva. Arriba viene la capa de turba más reciente, que se llama turba blanca o filamentosa, en la cual se pueden descubrir, a la simple vista, los filamentos vegetales; en medio está la turba foliácea o parda, en la cual no se reconocen a la simple vista los tejidos vegetales; pero si se distinguen las especies de que provienen, y es más compacta que la turba blanca y de mejor clase; en fin, abajo viene la turba negra o compacta en que no se distinguen a la simple vista las especies vegetales de que proviene; es la mejor clase de las tres.

Los análisis de estas tres clases de turba, ha dado los resultados siguientes:

 

Carbón.

Hidrógeno.

Oxigeno.

Azoe.

Ceniza.

Turba de la superficie.

57.75%

5.43%

36.06%

0.80%"

2.78%

Turba a 2.50 m profundidad

62.02

5.21

30.67

2.10

7.42

Turba a 4.50 m de profundidad

64.07

5.01

26.87

4.05

9.16

La composición de algunos carbonos, es la siguiente:

Carbón pardo de Wittemberg

64.07

5·03

27·55

….

3.35

Carbón pardo de Bovey

66.3 1

5. 63

22.86

0·57

2.27

Antracita de Pensilvania

90.45

2.43

2·45

….

4.67

Antracita de Pensilvania

92.59

2.63

1.6r

0.92

2.25

En particular, nuestro carbón de las minas de las Esperanzas, del Estado de Coahuila, ha dado, en los hornos de la Gran Fundición Nacional de Monterrey, los resultados siguientes:

Carbón de las Esperanzas; Coah..

2.0%

67.77%

20.5%

….

9.8%

Coke de íd.

0.5

83.9

0.9

0.96

14.7

El carbón de esta procedencia se ofrecía a la Casa de Moneda de esta Capital, según datos que el Sr J.G. Aguilera, Director del Instituto Geológico, tuvo la bondad de proporcionarme, y de quien tomé, además, los datos referentes a su composición, a razón de $4,50 tonelada entregado en carros en la Estación de Barroterán, y la de coke a $10.00. El flete por tonelada a esta Capital era, en el año de 1902, en que se hacía esta proposición, de $11,50 para el carbón y 12,75 para el coke por tonelada y por cualquiera de los dos ferrocarriles, el Central o el Naciona1. Costaría, por lo mismo, la tonelada de carbón de Las Esperanzas, $16.00, y la de coke $22.75. En la época a que se refieren estos datos no se usaba todavía lavadora, lo cual la proporción de cenizas era un pocoelevada; al instarla, lo cual ya se estaba practicando, disminuirían sensiblemente.

Por los cuadros que anteceden, se ve que la mejor clase de —turba negra— es equivalente a las clases inferiores de carbón (el pardo), y es sensiblemente inferior a nuestro carbón de Esperanzas.

Al microscopio, la turba se resuelve en un agregado de restos vegetales más o menos alterados; pero en las cuales todavía se descubre su origen orgánico, cementados por una sustancia amorfa úmica, o húlmica, producto de su completa desorganización.

La composición de las tres clases de turba pone de manifiesto, que la proporción de cenizas es mayor a medida que la clase de turba es mejor, hasta llegar a un límite de 10.0% o de 12.0%. Cuando el contenido en cenizas excede este límite, se puede asegurar que proceden de polvos o detritus del exterior, es decir, que las turbas son impuras.

El hecho, aparentemente contradictorio, de que las mejores clases de turba contengan más cenizas que las clases inferiores, se explica la siguiente manera: La turba es, propiamente hablando, un aluvión vegetal, llena las desigualdades del fondo de las turberas, y su formación exige la presencia de plantas acuáticas de rápido desarrollo, que gocen de la propiedad de alimentarse por su extremidad superior, expuesta al aire libre, en tanto que simultáneamente su extremidad inferior, sumergida en el agua, se muere y se seca, y desprendiéndose de la parte viva, se precipita al fondo, en donde incesantemente se acumulan estos fragmentos y se transforman paulatinamente en turba. Esto, verificándose en el seno del agua, la parte mineral (en que predomina esencialmente la cal, el óxido de fierro y la alúmina), en virtud de su mayor densidad que la de los tejidos vegetales, seacumula en el fondo, que es precisamente donde se encuentra la turba: 'más antigua, es decir, la mejor. Todo esto se verifica hasta cierto límite; pues cuando la capa de turba es muy gruesa y compacta, opone obstáculo al libre paso de la parte mineral, a la cual sirve como de una especie de tamiz.

La edad de la escasa turba que se ha formado en el Valle de Lerma, debe ser muy remota, y sólo para dar idea de los dilatados períodos de tiempo que requiere su formación, citaré los datos siguientes. El geólogo Le Cante, dice: que el aumento de espesor de la turba, se ha calculado desde 1 o 2 pulgadas por siglo, hasta algunos pies. Lapparent dice: que en las turberas de musgos, que son las que se desarrollan más rápidamente, se ha calculado para el Jura, un aumento de espesor de 0.60 m o mas por siglo. En fin, en la Geología de Irlanda, país clásico de las turberas, las cuales cubren la décima parte de su extensión total y en que su espesor llega a 12, 15 y aun 22 metros, es en donde se han tenido más oportunidades de estudiar esta cuestión, y se han dado nuevas cifras rectificando las que anteriormente se habían dado. Se ha reconocido, pues, que en una capa de turba blanca de 0.305 m de espesor (1 pie), entran, cuando menos, 100 capas anuales; en una del mismo espesor de turba parda entran, cuando menos, de 200 a 300 capas anuales, y, en fin, en otra del mismo espesor de 0,m305 de turba negra o compacta, entran de 600 a 800 capas anuales. Estas cifras se refieren al supuesto de un conjunto inmejorable de circunstancias: vegetación acuática, sumamamente activa y vigorosa, constituida por el Sphagnum; temperatura moderada, 6° C. sobre 0°, etc. Qué puede esperarse de nuestros pobres y mezquinos tulares, que año tras año se secan y desaparecen, y cuando las demás circunstancias, independientemente de la de vegetación, en vez de ser favorables, son adversas? Su aumento en espesor tiene que seralgo como infinitesimal. A esto debe agregarse todavía, que estando tan próximas las Sierras, los productos de su erosión son arrastrados a las Ciénagas, donde se mezclan con la escasa turba que haya podido formarse. Tiene, pues, que resultar ésta muy revuelta con tierras arcillas y de clase muy inferior, como efectivamente se encontró.

 

Sondeos

Para los sondeos de reconocimiento de la turba, se han empleado con mucho éxito tubos de fierro de dos pulgadas de diámetro, empleando permanentemente un tubo de dos metros de longitud, al cual seagregaban nuevos tubos de un metro cada uno, según la profundidad de la Ciénaga. Estos se introducían por presión en la turba o por medio de golpes suaves, que se graduaban según lo había indicado la experiencia. Cuando se notaba cierta resistencia, era prueba de que se había tocado fondo macizo, y por lo mismo, ya no había interés en penetrar más abajo. Sin embargo, en los primeros sondeos, como no se tenía conocimiento previo de la naturaleza del fondo, aun se tenía la creencia de que atravesando una delgada capa intermedia de tierras, de solamente algunos decímetros de espesor se llegaba a una nueva capa de turba, que, por ser la más antigua, sería la mejor para resolver la existencia o no existencia de dicha capa, se hicieron penetrar los tubos hasta donde no se pudo más, atravesando una capa arcillosa de más de un metro de espesor, que puso de manifiesto no haber ya ninguna turba abajo de ella.

Cuando se tocaba el fondo de la Ciénaga, lo cual se reconocía en la resistencia que se oponía a la penetración de los tubos y aun el simple sonido, se suspendía el sondeo, procurando en todos casos penetrar, cuando menos, 0m,15 o 0m,20 en el fondo arcilloso, a fin de que esta arcilla sirviera como de tapón a lo que había entrado al tubo, y de esta manera se impedía se vaciara el contenido de él. Cuando se encontraba un fondo compuesto de tierras y, sobre todo, de arenas, se experimentaba alguna dificultad para conseguir que no se vaciara el tubo y se perdiera el sondeo.

Una vez extraídos tubos, se descargaban del agua que habían recogido y se sacaba la muestra, generalmente por presión. Cuando la muestra recogida eran lodos negros sin cohesión, no era posible conseguir que el testigo saliera con forma cilíndrica, y esta era la mejor comprobación de que el punto sondeado era de ningún valor, bajo el punto de vista de contenido en turba.

Se ejecutaron más de 100 sondeos en las Ciénagas de Almoloya y de Lerma, según se puede notar en el croquis, con los resultados siguientes: En la Laguna de Almoloya, los tubos han tocado fondo macizo entre 3m y 4m; en lo general, siempre existía una tembladera de espesor variable, según la longitud de las raíces de las plantas semiacuáticas y terrestres que la forman. Los tubos atravesaban esta capa herbácea flotante, la cual, ya comprimida, quedaba reducida a un insignificante espesor; en seguida venía la capa de agua, que separa el fondo macizo del terreno; de la tembladera flotante, y finalmente, el fondo, que es en donde debía encontrarse la turba, en caso de haberla, y en donde, por lo mismo, se encontraba el interés del sondeo. El fondo comenzaba por una ligera capa de fango, después de una capa de espesor variable de tierras arcillosas y muy cargada de materiales de vegetación en descomposición, que le comunicaban un color negro muy obscuro; esta capa correspondía a lo que debía ser turba en otras condiciones más propicias para su formación; su espesor casi nunca llegaba a 0m,50, y en su base se encontraba muy revuelta con arcillas, tierras y arenas. En muchos puntos, los tubos no acusaron más que verdaderas huellas de lo que en otras condiciones de vegetación, piso, etc., se hubiera convertido en turba. Abajo de la capa negra de que he hablado, venían arcillas mezcladas con arenas y tierras, y más abajo arenas más gruesas. Pocas veces tenía el testigo o muestra recogida, un espesor mayor de 0m,70 entre todas las capas atravesadas.

La gran reducción del espesor de la capa correspondiente a la tembladera de un metro, o algo más, que tenía la capa flotante a sólo algunos centímetros, que acusaba en los tubos cuando se descargaban, queda perfectamente bien explicado, cuando se recuerda el enorme poder de absorción de las plantas, como lo comprueba la siguiente experiencia de Lesquereux. Se corta un haz de musgos y se conservan en un lugar muy seco durante un año, encontrándose, naturalmente, al cabo de este tiempo, sumamente secos, cuando menos en apariencia, y perfectamente muertos, y, por lo mismo, han perdido su gran avidez por el agua. Sin embargo de esto, si se sumergen en el agua, todavía absorben quince veces su peso. Júzguese por esto lo que deberían absorber, si estuvieran vivos y en la plenitud de sus funciones, como la de absorción de agua. Esta cifra solamente se refiere a la cantidad de agua absorbida y retenida, la cual no es más que una insignificante proporción, comparada con la gran masa de agua interpuesta, y en la cual flotan. Por analogía con lo que se verifica tratándose de los musgos, se debe esperar, que un metro de tembladera, en Lerma se redujera a unos cuantos centímetros después de comprimida la masa en los tubos, tanto al entrar a ellos, por presión o golpe, como al descargarlos igualmente a golpe.

Todas las muestras se secaron durante muchos días al sol, y en el Instituto Geológico se ensayaron varias de ellas, que correspondían poco más o menos al promedio de las tomadas de un determinado lugar. Primeramente se desecaron en una estufa a la temperatura de ebullicion de la agua, y muestra así desecada se ensayó, y produjo los siguientes resultados:

   

Humedad de
la muestra
secada al sol.

MUESTRA DESECADA

Volátiles

Carbón.

Cenizas.

N° 41.

Cerca del río de Al moloya Tembladera*

36.01%

43.05%

10.58%

46.37%

N° 49.

S. Mateo. Ciénaga de Almoloya.. Temblad*

39.07

50.53

19.82

26.95

Las muestras 49 y 81 se lavaron para separarlas de la mayor cantidad posible de tierras, se secaron en la estufa y, ensayadas, dieron los siguientes resultados:  

  

Humedad Volátil. Carbón. Cenizas. N° 49 .................................... 50.8% 53.76% 20.09% 26.15% N° 81 ..…………………….. 79.96 19.40 20.50 60.10 

Se advierte á primera vista, que en todas las muestras, la proporción de carbón fijo es sumamente reducida, siendo 21.11%, la más alta; en tanto que la de cenizas es sumamente elevada, subiendo hasta 75,46. En las dos muestras lavadas, el contenido en carbón aumenta poco, y en cambio disminuye poco también el de cenizas, demostrando con esto que las materias vegetales se encuentran Íntimamente mezcladas con las tierras y arcillas. 

La proporción de carbón fijo en las turbas propiamente dichas, debe ser, cuando menos, de 50.0% a 51.0%, supuesto que este es el contenido de la leña que en las turbas aumenta en diversa proporción. Los ensayos hechos ponen, pues, de manifiesto, que en las Ciénagas de Almoloya y Lerma y Tarasquillo no existen turbas, y lo que se confundía con este nombre, no son más que lodos de pantano, es decir, materias vegetales en descomposición, mezcladas con grandes cantidades de tierras y arcillas. Como se comprende, son propios para abonos de tierras, y efectivamente así se usan en algunos de los pueblos de los alrededores de las Ciénagas; pero en ningún caso se utilizan como combustibles.

México, Enero 2 de 1905