Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana

Volumen 78, núm. 2, P090126, 2026

https://doi.org/10.18268/BSGM2026v78n2P090126   

 

Prefacio

Sismología en América Latina: pasado, prácticas actuales y estudios futuros

Preface

Seismology in Latin America: past, present practices and future studies

 

Raúl Ramón Castro Escamilla1,*, Carlos Alberto Vargas Jiménez2

 

1 Departamento de Sismología, Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Carretera Ensenada-Tijuana 3918, Zona Playitas, 22860. Ensenada, Baja California, México.

2 Departamento de Geociencias, Universidad Nacional de Colombia. Calle 59A # 63 - 20, Medellín, Antioquia.

* Autor para correspondencia: (R. R. Castro Escamilla) This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.  

 

Cómo citar este artículo:

Castro Escamilla, R. R., & Vargas Jiménez, C. A. (2026). Sismología en América Latina: pasado, prácticas actuales y estudios futuros: Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana, 78(2), P090126. https://doi.org/10.18268/BSGM2026v78n2P090126 

 

En este número especial del Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana se recopilaron una serie de artículos científicos relacionados con diversos aspectos de la Sismología que se desarrolla en Latinoamérica. Estos artículos analizan algunas de las características de sismos que han ocurrido en el pasado, haciendo uso de nuevas técnicas y prácticas recientes. Al mismo tiempo, abren nuevas posibilidades para estudios futuros. Este número especial del Boletín reúne un conjunto de trabajos que, en su diversidad temática y metodológica, ofrecen una imagen clara y honesta del estado actual de la Sismología en América Latina. No se trata solo de una colección de buenos artículos, sino de un retrato colectivo de cómo se hace ciencia sólida en contextos geológicos complejos, con recursos a veces limitados, pero con una enorme capacidad técnica y creativa.

Los sismos que ocurren en las regiones de Latinoamérica se originan en diversos ambientes tectónicos, como resultado de la interacción entre varias placas tectónicas: la placa del Pacífico con la de Norteamérica en la región más norte; la placa de Cocos con la de Norteamérica y la del Caribe en la región central; y la placa de Nazca con la de Sudamérica en el hemisferio sur.

Vidal-Villegas et al. analizaron la sismicidad de la región norte de Baja California, México, y encontraron que la magnitud de completez de los cerca de 86,000 sismos compilados varía de 1.6 en las Sierras Peninsulares, donde la red sismológica del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) tiene mejor cobertura, a 3.0 en la región norte del Golfo de California. La mayoría de los mecanismos focales de los sismos de esta región son de rumbo lateral derecho y están asociados con el límite de las placas de Norteamérica y del Pacífico. Debido a la alta sismicidad de esta región, es importante llevar a cabo estudios de micronación en zonas urbanas. Con esta finalidad, también Vidal-Villegas et al. determinaron periodos naturales de resonancia que varían entre 0.2 y 2.4 segundos y velocidades de corte de los suelos de entre 148 y 549 m/s en la zona sur de la ciudad de Ensenada, Baja California. La gran actividad sísmica que se ha detectado en las Sierras Peninsulares de Baja California, caracterizada por la deformación activa producto de la interacción de las placas Pacífico-Norteamérica, hace que esta región sea considerada de alto riesgo sísmico, por lo que es importante caracterizar la atenuación de las ondas sísmicas para poder realizar pronósticos del movimiento del terreno y para estudios de la fuente sísmica. Munguía y Arce estudiaron la atenuación de las ondas S en esta región y determinaron relaciones del factor de calidad Q que permiten caracterizar la atenuación sísmica entre moderada y alta. En otro artículo, Munguía también hizo estimaciones del parámetro de decaimiento espectral en esta región, tanto en sitios en sedimento con valores promedio de 0.037 segundos como en roca con valores de 0.020 segundos.

Modelos empíricos para estimar el movimiento del terreno originado por sismos constituyen una herramienta útil para evaluar el peligro y riesgo sísmico, y en general para diversas aplicaciones de la ingeniería civil. Sequeira-Arguedas y Castro estudiaron las características de los espectros de Fourier de aceleración de sismos localizados en el norte de Baja California, México, y propusieron un modelo empírico para estimar los espectros de amplitud.

Los Cabos, Baja California Sur, es una de las zonas costeras más urbanizadas en la que se registra con regularidad actividad sísmica. Ortega et al. estudiaron un enjambre sísmico que ocurrió en esta región durante 2024-2025 que parece estar asociado con un evento hidrometeorológico con más de 47 mm de precipitación. La modelación de difusividad que realizaron estos autores indica que la sismicidad observada fue posiblemente inducida por los fluidos generados por la intensa lluvia del evento meteorológico. Yani-Quiyuch et al. hicieron un estudio similar y particularmente singular en el norte de Guatemala, donde se documenta sismicidad inducida por las tormentas tropicales Eta y Lota en un ambiente kárstico. El trabajo muestra, con datos instrumentales y análisis cuidadosos, cómo eventos meteorológicos extremos pueden interactuar con sistemas geológicos preexistentes y activar fuentes sísmicas someras. En un contexto de cambio climático, este tipo de investigaciones deja de ser anecdótico y pasa a ser esencial para la evaluación integral del peligro natural.

El número continúa con una contribución de Mendoza y Martínez-López de alcance regional en México, que presenta un catálogo de 44 años de modelos de deslizamiento finito de grandes terremotos de subducción. Este esfuerzo de síntesis ofrece una visión coherente de la distribución de asperezas, los patrones de ruptura y su recurrencia a lo largo del margen mexicano, constituyéndose en una referencia fundamental tanto para la investigación básica como para los estudios de peligrosidad sísmica.

Sismos de gran magnitud ocurren con frecuencia en la margen norte de la placa del Caribe. Rodríguez-Pérez y Zúñiga estudiaron dos sismos importantes que ocurrieron recientemente en esta región, uno de ellos en enero de 2020 (Mw 7.7) y el otro en febrero de 2025 (Mw 7.6). Aunque la distribución del deslizamiento de estos eventos es compleja, Rodríguez-Pérez y Zúñiga encontraron que ambos eventos se pueden clasificar como sismos regulares en términos de las características de la fuente sísmica, tales como la energía radiada, la caída de esfuerzo y el esfuerzo aparente.

Al sur de la placa del Caribe, en la región central de Colombia, Salcedo-Hurtado et al. realizaron un análisis instrumental y macrosísmico del terremoto del 17 de agosto de 2023 (Mw 6.1) que causó daños materiales importantes. Estos autores determinaron los parámetros de la fuente sísmica y realizaron estimaciones de la deformación asociada con este evento. En esta región central de Colombia, Chicangana y Vargas estudiaron la sismicidad y amenaza sísmica del sistema de fallas de Algeciras. Los autores encontraron variaciones temporales de la sismicidad y alta actividad sísmica en esta falla. En Colombia occidental, otro trabajo realizado por Chávez-García et al. demuestra cómo es posible avanzar en el conocimiento de la estructura cortical aun cuando la densidad de estaciones no es ideal. Mediante el uso combinado de ruido sísmico y pequeños terremotos, se estiman velocidades de grupo de ondas superficiales, revelando variaciones coherentes con la compleja geología andina. Más allá de los resultados específicos, el mensaje es claro y pragmático: la innovación metodológica y el aprovechamiento de datos abiertos permiten seguir avanzando incluso en escenarios desafiantes.

Desde Centroamérica, el lector es llevado por Rivas et al. al centro-oeste argentino, donde la relocalización sísmica mediante determinación conjunta de hipocentros permite refinar la imagen de la deformación cortical en el norte de la Precordillera de San Juan. Este trabajo recuerda una verdad clásica, y a veces olvidada, de la sismología: mejorar la calidad de las localizaciones y de los mecanismos focales sigue siendo clave para interpretar correctamente la tectónica activa y el riesgo sísmico, especialmente en regiones continentales complejas.

Finalmente, Sánchez Bettucci et al. describen la red sismológica uruguaya, cuyo desarrollo en la última década ha cambiado de manera profunda la percepción del riesgo sísmico en un país históricamente considerado de baja sismicidad. El trabajo muestra cómo la instalación de infraestructura, la cooperación interinstitucional y la divulgación científica pueden transformar no solo el conocimiento académico, sino también la relación entre ciencia y sociedad.

Para terminar, los editores invitados consideramos que este número especial muestra la sismología latinoamericana tal como es: diversa, rigurosa, consciente de sus limitaciones y, al mismo tiempo, decidida a superarlas. Los artículos aquí reunidos ponen en evidencia la importancia de fortalecer redes de monitoreo, promover el acceso abierto a los datos y consolidar colaboraciones regionales que trasciendan fronteras administrativas.

Este prefacio es también una invitación para ampliar los despliegues instrumentales conjuntos, a compartir datos y metodologías sin reservas innecesarias, y a construir una masa crítica de conocimiento que fortalezca a la región frente a los desafíos científicos y sociales del futuro. La Tierra no entiende de fronteras políticas; la ciencia tampoco debería hacerlo.

El pasado nos enseña cómo se han hecho las cosas y nos da una base sólida. El futuro exige cooperación, apertura y visión de largo plazo. Este número especial aspira a ser un pequeño pero firme paso en esa dirección.


La revisión por pares es responsabilidad de la Universidad  Nacional  Autónoma  de  México.
Este es unartículo Open Access bajo la licencia CCBY-NC-ND (https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/)