Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana

 

Volumen 77, núm. 3, A140525, 2025

 

http://dx.doi.org/10.18268/BSGM2025v77n3a140525     

 

Geomorfología del área de la cuenca del río de Chita en los Andes Desérticos de San Juan (31°30’S-69°45’O), Argentina

Geomorphology of the Chita River basin in the Desert Andes of San Juan (31°30’S-69°45’W), Argentina

 

Laura P. Perucca1,*, Mariana Vargas1,2, Horacio Vargas2,

1 CONICET, Gabinete de Neotectónica y Geomorfología, Instituto de Geología Emiliano P. Aparicio, Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Universidad Nacional de San Juan. Av. Ignacio de la Roza 590 (Oeste), Complejo Universitario Islas Malvinas, Rivadavia, J5402DCS, San Juan, Argentina.

2 Gabinete de Petrología y Mineralogía, Instituto de Geología Emiliano P. Aparicio, Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Universidad Nacional de San Juan. Av. Ignacio de la Roza 590 (Oeste), Complejo Universitario Islas Malvinas, Rivadavia, J5402DCS, San Juan, Argentina.

* Autor para correspondencia: (L.P. Perucca) This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

 

Cómo citar este artículo:

Perucca, L.P., Vargas, M., Vargas, H., 2025, Geomorfología del área de la cuenca del río de Chita en los Andes desérticos de San Juan (31°30’S-69°45’O), Argentina: Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana, 77(3), A140525. http://dx.doi.org/10.18268/BSGM2025v77n3a140525 

 

Manuscrito recibido: 14 de Noviembre, 2024. Manuscrito corregido: 7 de Mayo, 2025. Manuscrito aceptado: 18 de Mayo, 2025.

RESUMEN

En este trabajo se presentan los resultados del análisis geomorfológico de un sector de los Andes Centrales de Argentina, cuenca del río de Chita, en el ámbito de la Cordillera Frontal. Se describen las principales geoformas generadas por procesos exógenos (glaciales, periglaciales, gravitacionales y fluviales) y endógenos (escarpas de falla con actividad tectónica cuaternaria). Además, se realiza el inventario y descripción de los manchones de nieve, glaciares y glaciares de escombros o rocosos en el área de estudio. Actualmente, los manchones de nieve y glaciares se ubican por encima de los 5 000 m s. n. m., mientras que los procesos periglaciales están activos por encima de los 4 000 m s. n. m. Por debajo de esta cota, predominan las geoformas fluviales y los procesos de remoción en masa (caída de rocas, avalanchas, conos de derrubios y deslizamientos de rocas y detritos). Para efectuar el análisis geomorfológico, se realizó la interpretación de imágenes satelitales complementada con trabajos de campo en los sectores de interés. Los resultados se presentan a través de una serie de mapas temáticos, gráficos y tablas que sintetizan las características geomorfológicas del área de estudio. Se espera, de este modo, contribuir a un adecuado uso del suelo en un proyecto minero en etapa de exploración ubicado en la porción alta de la cuenca del río de Chita.

Palabras clave: glaciares, manchones de nieve, glaciares de escombros, río de Chita.

ABSTRACT

This study presents the results of the geomorphological analysis of a sector in the Central Andes of Argentina, the Chita River basin, in Cordillera Frontal. The research describes the main landforms generated by exogenous    processes    (glacial, periglacial, gravitational, and fluvial) and endogenous processes (fault scarps with Quaternary tectonic activity). Additionally, an inventory and description of snow patches, glaciers, and debris or rock glaciers in the mining project area are conducted. Currently, snow patches and glaciers are located above 5 000 m a.s.l., while periglacial processes are active above 4 000 m.a.s.l. Below this altitude, fluvial landforms and mass removal processes (rockfalls, avalanches, debris cones, and landslides of rocks and debris) dominate. To carry out the geomorphological analysis, satellite images were interpreted and complemented with fieldwork in the areas of interest. The results are presented through a series of thematic maps, graphs, and tables that synthesize the geomorphic characteristics of the study area. In this way, it is expected to contribute to the proper land use in a mining project at the exploration stage, located in the upper portion of the Chita River basin.

Keywords: glaciers, snow patches, rockglaciers, de Chita River.

 

1. Introducción

El clima en los Andes Centrales de Sudamérica varía considerablemente a lo largo de la cadena montañosa, dando lugar a condiciones climáticas locales y microclimas distintivos. Esta región, comprendida entre los 15° y 40°S, se caracteriza por su relieve elevado, bajas temperaturas, intensa radiación solar y condiciones extremadamente áridas. Desde los 17°30’S hasta los 35°S, se encuentra la región conocida como Andes Secos, dividiéndose en dos subregiones: Andes Desérticos (17°30’S a 31°S) y Andes Centrales (31°S a 35°S; Lliboutry, 1998). El área de estudio se ubica en la región de los Andes Desérticos, con precipitaciones anuales inferiores a 250 mm (Poblete y Minetti, 1989). En este sector, el clima es extremadamente árido y estable durante el verano, caracterizado por la actividad constante del Anticiclón del Pacífico Sur (APS) al oeste de la región. Casi toda la humedad proviene de los vientos occidentales debido a este sistema; la precipitación ocurre como lluvia en el lado chileno y como nieve al este de los Andes durante la estación fría. Por encima de los 3 000 m s. n. m., los vientos del oeste son forzados a ascender por la cadena montañosa, lo que da como resultado un aumento de las precipitaciones frontales en el lado occidental de la barrera (Viale et al., 2019). Estas condiciones áridas limitan la formación de nieve y hielo, dando como resultado, en la mayoría de los casos, a pequeños parches de nieve por encima de los 5 000 metros sobre el nivel del mar.

El área de estudio se ubica entre los 30°25’ y 30°S38’ y 69°O, en la Cordillera Frontal, noroeste de la provincia de San Juan, cuenca del río de Chita, a 211 km de la Capital provincial y a 46 km de la localidad de Bella Vista y coincide con un proyecto minero en etapa de exploración (Figura 1).

 

 

Figura 1. Ubicación y accesos al área analizada.



 

En el sector, las rocas más antiguas expuestas son areniscas y pelitas paleozoicas, algunas metamorfizadas en hornfels, pizarras y filitas. Sobre esta unidad se encuentran rocas volcánicas meso-silícicas y ácidas de edad pérmica-triásica, junto con intrusiones plutónicas del Pérmico. El Neógeno está representado por un estrato volcánico miocénico desarrollado sobre rocas siliciclásticas del Paleozoico. En ambas márgenes de la cuenca alta del río de Chita aflora una variedad de rocas volcánicas y volcaniclásticas, con composiciones que varían de dacita a andesita, algunas con alteración hidrotermal. Las unidades cuaternarias que cubren prácticamente todos los afloramientos rocosos incluyen depósitos glaciales, periglaciales, de remoción en masa, fluviales y aluviales. Las estructuras predominantes son fallas inversas de alto ángulo y rumbo submeridional, además de estructuras oblicuas NO y NE que intersectan a las anteriores, correspondientes a fallas de basamento reactivadas durante la orogenia andina.

Entre los antecedentes referidos a estudios geomorfológicos de ambientes glaciales y periglaciales en el ámbito de la Cordillera de los Andes, es posible mencionar aquellos efectuados por el Instituto de Nivología y Glaciología (IANIGLA), quienes en 1973 comenzaron los primeros estudios detallados referidos a la geomorfología glacial y periglacial en los Andes Centrales de Argentina (Cordillera Frontal), al sur del área de estudio. Corte (1980) y Aguado (1983) realizaron los primeros inventarios de geoformas periglaciales mediante el análisis de fotografías aéreas, destacando la prevalencia de glaciares de escombros sobre otras crioformas en la región. A partir del año 2000, con el uso de imágenes satelitales, sistemas de información geográfica y modelos de elevación digital, se han incrementado las contribuciones sobre el relevamiento de crioformas en el sector norte de la cordillera de la provincia de San Juan (Milana y Maturano, 1999; Milana y Guell, 2008; Perucca y Esper Angillieri, 2008; Esper Angillieri, 2009; Masiokas et al., 2010; Pitte et al., 2022). En el año 2010, la sanción de la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglaciar (Ley 26.639) y la Ley Provincial de Protección de Glaciares (Ley 8144) posibilitó la realización del Inventario Nacional de Glaciares (ING, 2016) en toda la cordillera Argentina. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos para determinar el área total de los cuerpos de hielo y glaciares de escombros, aún no se dispone de una cartografía completa y detallada.

En este trabajo se llevó a cabo el estudio geomorfológico de detalle de una cuenca fluvial ubicada en la porción norte de la Cordillera Frontal. De este modo, se obtuvo información de detalle que permitió conocer la distribución del permafrost en estas latitudes de los Andes Desérticos de América del Sur e incrementar el conocimiento que permita la protección del ambiente y un adecuado uso del suelo en las actividades mineras que se desarrollan en el área.

 

2. Metodología

Se analizaron las geoformas existentes en un sector de la cuenca del río de Chita, en Cordillera Frontal del norte de San Juan, coincidente con el área de un proyecto minero en etapa de exploración. El estudio se llevó a cabo utilizando fotografías aéreas pancromáticas a escala 1:50,000 tomadas durante vuelos regionales en los meses de otoño en la década del 60, así como imágenes obtenidas del satélite Terra (Sensor Aster de 15 m de resolución espacial), Landsat, SPOT y Sentinel 2. Las fotografías aéreas obtenidas fueron escaneadas digitalmente, georreferenciadas y digitalizadas dentro de un sistema de información geográfica (SIG). El MDE (Modelo Digital de Elevaciones) o DEM AP_24244_FBD_F6560_RT1 obtenido por ALOS PALSAR y utilizado para la elaboración de este trabajo, fue descargado desde el sitio Alaska Satellite Facility y posee una resolución de 12.5 m (https://www.asf.alaska.edu/).

Los mapas de pendiente, elevación y rugosidad del terreno y orientación de laderas fueron realizados con las herramientas de análisis de ráster en el software QGIS, de uso libre y de código abierto. Se calculó del índice de rugosidad del terreno (Topographic Rugedness Index-TRI) que mide la variación de elevación entre una celda y sus vecinas, obteniendo combinaciones que representan la rugosidad y heterogeneidad del terreno (Riley et al., 1999). La clasificación morfológica de los glaciares identificados en el área de estudio se realizó siguiendo los criterios establecidos por el World Glacier Monitoring Service (WGMS), los cuales fueron ajustados y ampliados por el programa Global Land Ice Measurements from Space (GLIMS), especialmente con base en la propuesta de Rau et al. (2005). Cabe aclarar que esta clasificación fue adaptada específicamente a las características propias de la región de los Andes Desérticos.

Por otro lado, se aplicó la subdivisión común de los glaciares de escombros en activos, inactivos y fósiles (Barsch, 1996) basada en criterios morfológicos ampliamente utilizados en estudios e inventarios. En la selección de imágenes se siguieron las sugerencias establecidas por GLIMS que tienen en cuenta la disponibilidad de imágenes, la ausencia de nubes y la cobertura de nieve en las mismas. De modo de minimizar los posibles errores que introduce la cobertura de nieve, que dificulta la delimitación de los cuerpos de hielo, se eligieron casi exclusivamente imágenes correspondientes al final del año de balance de masa. Estas imágenes fueron comparadas con las fotografías áreas obtenidas en la década del 60 para apreciar la evolución de los cuerpos de nieve, hielo y procesos gravitacionales del sector.

El mapa geomorfológico del área de estudio se confeccionó a partir del análisis de imágenes satelitales de los años 2020, 2022, 2023 y marzo de 2024, con un procesamiento en un entorno SIG. Este procedimiento permite la obtención de una gran cantidad de datos morfométricos de manera expeditiva y es recomendable para estudios de enfoque regional. Los datos de altitud, pendiente del terreno y orientación de las laderas, fueron extraídos del MDE, empleando las herramientas del módulo de morfometría de QGIS.

La clasificación de las geoformas periglaciales se realizó de acuerdo con los criterios propuestos por la IPA (International Permafrost Association); la clasificación de las formas glaciales, según los criterios del Programa GLIMS.

Las geoformas identificadas, así como los cuerpos de hielo, nieve, arroyos y cauces de fusión nival, fueron digitalizados manualmente. En aquellas zonas en las cuales la resolución espacial de las imágenes no permitía determinar el tipo de geoforma, se emplearon fotografías aéreas, y/o imágenes de alta resolución (SPOT). Las geoformas identificadas fueron agrupadas en aquellas derivadas de procesos endógenos (fallas con evidencia de actividad tectónica cuaternaria, calderas volcánicas) y exógenos, de acuerdo a los sistemas de paisajes reconocidos: glacial, periglacial, nival, fluvial y gravitacional.

Durante el trabajo de campo, se revisó y comparó la información obtenida de la interpretación geomorfológica en gabinete, con el fin de identificar con mayor exactitud las características que facilitarían la determinación del origen de los elementos del paisaje. Se examinó la litología y estructura general del área de estudio, se observaron los procesos y las formas de relieve resultantes, y se tomaron fotografías panorámicas y de detalle en cada punto de estudio.

 

3. Resultados

El área analizada puede dividirse, desde el punto de vista geomorfológico, en dos sectores distintivos: la cuenca alta o tramo superior del río de Chita y sus tributarios en los que predomina la acción glacial y periglacial, y un tramo medio-inferior dominado por la acción fluvial bajo condiciones de clima semiárido. En toda la cuenca actúan los procesos de remoción en masa, principalmente en aquellos sectores con pendientes abruptas, debido a la acción de congelamiento y descongelamiento que produce una gran cantidad de detritos y a la degradación del permafrost, los que generaron deslizamientos, avalanchas, conos coluviales y otras formas de remoción en masa menores (Figura 2).

 

 

Figura 2. Mapa Geomorfológico.



 

A la latitud analizada, las condiciones de aridez limitan la formación de hielo y nieve a pequeños parches ubicados exclusivamente en los picos más altos. Las precipitaciones son sumamente escasas y, por ende, los glaciares son de tamaño reducido, dispersos y con una densidad muy baja. En general, se orientan hacia el sureste o hacia el sur. En el área analizada se encuentran ubicados en las cabeceras del río de Chita, en las áreas más elevadas, por encima de los 5 000 m s. n. m. (Figuras 3a y 3b). Todos ellos están confinados a circos glaciares y/o depresiones y en algunos casos se adhieren a las laderas montañosas. Se encuentran muy degradados por la intensa radiación solar y la escasez de precipitaciones en la región durante las últimas décadas. Se trata de glaciares de montaña o topográficos (Müller et al., 1977), no encontrándose en el área de estudio glaciares de valle. Estos glaciares son pequeños relictos de los grandes glaciares pleistocenos/holocenos que ocuparon un área mucho más extensa que la actual, tal como lo sugieren las geoformas de erosión-acumulación glaciarias (morrenas, depósitos de till, rocas aborregadas, entre otras), presentes en la quebrada de Chita, aguas abajo, al menos hasta los 4 000 m s. n. m.

Los manchones de nieve y glaciaretes son pequeñas masas de hielo o nieve, que no presentan evidencia de movimiento y deformación del hielo ni zonas de acumulación o ablación claramente detectables. Han sido considerados solamente aquellos cuerpos observados, por lo menos, por dos años consecutivos. Se ubican en depresiones o nichos de nivación o adheridos a las laderas protegidas de las montañas, por encima de los 4 800 m s. n. m. (Figuras 3c y 3d). Al comparar las superficies de estos manchones en las fotografías de la década de 1960 e incluso con imágenes satelitales de años anteriores, es posible apreciar la notable disminución de las mismas a lo largo de los años.

 

 

Figura 3. a) Glaciar de montaña restringido a una depresión (nicho) de forma irregular, y con una superficie de 1.06 km²; b) Glaciar colgante degradado y de forma irregular, con una superficie de 0.4 km²; c y d) Manchones de nieve en pequeñas depresiones o nichos de nivación con forma de cornisa y adosados a las laderas orientadas al sureste y sur, protegidas de la intensa insolación.

 

Otro agente modelador del paisaje es el río de Chita, un curso de carácter permanente que posee un régimen glacio-nival formado por la fusión de nieve, hielo y permafrost de los glaciares, manchones de nieve y glaciares de escombros localizados en la porción occidental, en el límite con Chile, que escurre perpendicularmente desde el oeste por las unidades montañosas hacia el este. En sus cabeceras posee un diseño semicircular, ya que fluye formando una suave convexidad hacia el norte, posiblemente reflejando la existencia de una antigua caldera (Bastías, 1991), que ha sido afectada por la erosión glacial, para aguas abajo tomar un rumbo rectilíneo de dirección NE. El diseño de la red de drenaje es subdendrítico y está influenciado por la litología y estructura del área. Si bien la mayoría de los tributarios se une al cauce principal en ángulo agudo, en algunos sectores, y debido a la presencia de fracturas, el ángulo es recto. Además, aguas abajo, al atravesar los afloramientos de rocas sedimentarias fuertemente diaclasadas y fracturadas, la red aumenta notablemente su densidad respecto de los sectores ubicados más al oeste, mostrando un fuerte control estructural. El régimen de los cursos tributarios varía considerablemente; algunos son permanentes, mientras que otros son efímeros o intermitentes. En ciertos casos, los cursos fluyen de manera continua durante todo el año debido al aporte de agua de fusión, especialmente en verano. Sin embargo, en invierno, estos mismos cursos pueden permanecer secos debido a la falta de precipitaciones y/o congelamiento de las fuentes de agua.

 

3.1. GEOFORMAS RESULTANTES DE PROCESOS EXÓGENOS

3.1.1. PROCESOS Y GEOFORMAS GLACIALES

En las cumbres que sobrepasan los 5 000 m s. n. m., en el sector oeste y suroeste del área de estudio, se ubican amplias superficies casi horizontales de crioplanación. En estas áreas, es común encontrar algunos parches de nieve y pequeñas lagunas o cuerpos de agua. El límite de estas superficies se distingue por un cambio abrupto en la pendiente, que separa estas áreas planas de los flancos de las pequeñas cuencas glaciales. Además, se pueden observar nichos de nivación, que son depresiones de forma semicircular u ovalada, ocupadas en algunos sectores por pequeños cuerpos de agua o rellenas con material detrítico.

Otras geoformas de erosión de origen glacial identificadas en la porción occidental o cuenca alta del río de Chita son los circos, aristas y rocas aborregadas. A los 3 500 m s. n. m. se diferencian dos sectores: aguas arriba de esta elevación, el valle del río de Chita es ancho y con un perfil en forma de U, tanto en el río principal como en la mayoría de los valles tributarios ubicados en sus cabeceras. Por el contrario, aguas abajo de esta cota, el valle es estrecho y posee un perfil transversal en forma de V, en el que predomina la acción fluvial y gravitacional actual.

La abrasión glacial consiste en el desgaste, rayado y pulido producido en el lecho rocoso por los fragmentos de rocas gruesos y finos que transportan el hielo. Las superficies rocosas afectadas por la abrasión glacial identificadas en el río de Chita muestran microestructuras como estrías, acanaladuras, marcas de impacto y pulidos glaciares (Figuras 4a, 4b, 4c y 4d). Estas geoformas rocosas de mediana escala identificadas sobre la margen sur del río de Chita poseen la forma aerodinámica característica de las rocas aborregadas. Son afloramientos aislados de areniscas y pelitas paleozoicas, y señalan la dirección y el sentido del movimiento del glaciar (desde el oeste hacia el este). Además, se identificaron pátinas de manganeso en la superficie de estos afloramientos rocosos, posiblemente debido a la acción nival, las que le confieren un brillo característico. Las rocas aborregadas se ubican a unos 4 100 m s. n. m., indicando la posición pasada de los glaciares, siendo tentativamente vinculadas a diferentes pulsos glaciarios entre el Pleistoceno superior y el Holoceno temprano.

 

 

Figura 4. a) Imagen satelital con la ubicación de los afloramientos de rocas aborregadas, sobre la margen derecha del río de (recuadro blanco); b) Detalle de las estrías en la superficie de las sedimentitas paleozoicas; c) Vista aguas abajo de las rocas aborregadas fuertemente pulidas y con presencia de pátina de manganeso; d) Detalle de las estrías, surcos, muescas y acanaladuras sobre la

superficie rocosa.

 

Como formas de acumulación glacial observadas en las cabeceras del río de Chita, en un valle con una forma amplia y ensanchada, de escasa pendiente, se encuentran morrenas laterales, morrenas de fondo y depósitos de drift indiferenciados. Estas morrenas, en general, no poseen muy buen grado de preservación y se manifiestan como formas aisladas, redondeadas, semiconvexas, constituidas por depósitos caóticos angulosos, heterométricos con clastos cuya composición sugiere su origen en las cabeceras de la cuenca. Su falta de preservación se debe a que han sido retrabajadas posteriormente por la acción glacifluvial y fluvial, y solamente quedan relictos de las mismas dispuestas en forma dispersa en el valle (Figura 5a).

La amplia planicie glacifluvial (o planicie de outwash/sandur) actual del río de Chita se ubica en la parte media de la cuenca y al pie de los valles tributarios donde se ubican actualmente los glaciares de montaña. Los materiales que la constituyen, principalmente gravas y arenas finas, provienen de la fusión de los glaciares que ocuparon el área durante el Pleistoceno-Holoceno. Sobre estos amplios llanos circulan arroyos de deshielo, formando patrones entrelazados y poco incididos debido a la baja pendiente. La deflación debida a los fuertes vientos del sector ha eliminado en parte la fracción más fina (Figura 5b).

 

 

Figura 5. a) Depósitos morrénicos esparcidos en el valle (flechas amarillas); b) Vista hacia el oeste de la planicie glacifluvial o de outwash; c y d) Formas de gelifluxión en laderas: (guirnaldas) y bandas longitudinales.

 

3.1.2. PROCESOS Y GEOFORMAS PERIGLACIALES

En relación con los procesos criogénicos, estos se identificaron en las laderas y valles de los sectores elevados, al pie de las geoformas glaciarias. La mayor parte de las laderas montañosas forman pendientes detríticas. La gelifluxión es un proceso de flujo lento y saturado, asociado a la capa activa del permafrost y producido por la acción del congelamiento y descongelamiento, y se clasifica como un tipo de movimiento de remoción en masa propio de un ambiente periglacial. En el sector oeste de la cuenca se pudieron identificar extensas áreas caracterizadas por la presencia de lóbulos y otras formas de gelifluxión, que confieren a las laderas un aspecto rugoso, lobulado o escalonado. Las formas generadas suelen manifestarse en lóbulos, guirnaldas, en ocasiones acompañadas por vegetación sobre pendientes de 10 a 15°, láminas, formas cordadas y terrazas o escalones que siguen la dirección de las pendientes. Por otra parte, las bandas longitudinales paralelas son características en las laderas con fuertes pendientes (Figuras 5c y 5d).

Sin embargo, las geoformas características del ambiente periglacial en los Andes Desérticos son los glaciares de escombros o rocosos, tanto de origen glacial como criogénicos. Algunos poseenformas de lengua o espatulada (generalmente de origen glacigénico), lobulada (usualmente criogénicos) y compleja (Figuras 6a-6d). Otras geoformas presentes en el área de estudio son los protalus lobes y protalus rampart, en general de origen criogénico, considerados estos últimos como glaciares de escombros embrionarios. Además, en algunos sectores se reconocieron formas transicionales entre estos y los depósitos de remoción en masa. Desde el punto de vista de su actividad, los glaciares de escombros pueden ser activos, inactivos y fósiles (Haeberli, 1985). Las formas activas se mueven pendiente abajo por reptación como consecuencia de la deformación del permafrost sobresaturado en hielo. Presentan una tonalidad más clara en las pendientes laterales y una superficie rugosa con crestas y surcos definidos, perpendiculares a la dirección principal del movimiento. Estas pendientes frontales y laterales poseen ángulos >35° (Figuras 6a y 6b) y en algunos sectores es posible observar lentes de hielo masivo en su interior. Los cuerpos de génesis criogénica son mucho más numerosos que los de génesis glacigénica y, las formas de estructura y raíz múltiple (glaciares de escombros de talud) predominan sobre aquellas estructuras unitarias con una sola raíz (Figuras 6f y 6g).

 

 

Figura 6. a) Vista al noroeste en la que se aprecian glaciares de escombros activos de talud (flechas blancas) y formas de protalus lobes complejas ubicadas sobre depósitos morrénicos laterales (flecha amarilla). Además, se señala con flecha naranja un abanico aluvial que cubre parcialmente los depósitos glacigénicos; b) Vista hacia el noroeste de un glaciar lingüiforme fluyendo valle abajo,

con crestas y cordones en su superficie; c) Vista al oeste del valle de Chita. Al fondo se destaca un glaciar de escombros de talud activo (flecha blanca). Topográficamente, más abajo, se ubica un glaciar de escombros inactivo con formas redondeadas y evidencia de termocarst (depresiones en su interior) y de un flujo de barro en su superficie (flecha amarilla). Al sureste, se destacan otros flujos de barro y detritos (flechas naranjas); d) Vista al noroeste de un glaciar de escombros activo, pero con fuerte evidencia de degradación; e) Glaciares de escombros activos (flechas blancas) por encima de inactivos a fósiles (flechas amarillas), con una incipiente cubierta vegetal; g) Glaciar de escombros activo (flecha blanca) por encima de uno fósil cubierto por vegetación (flecha amarilla) El círculo

amarillo señala la ubicación de una persona a modo de escala.

 

Las formas inactivas identificadas en el área analizada también contienen hielo en su interior, pero no se desplazan actualmente, por lo que en algunos casos pueden confundirse con las formas activas. Algunos muestran evidencia de degradación en su superficie con depresiones o pseudolinas formadas por el colapso de la superficie. Estas depresiones circulares o semicirculares pueden exponer hielo (glacial o subterráneo), aunque no se ha podido apreciar esto ni en las imágenes ni en los trabajos de campo. Finalmente, los glaciares de escombros fósiles poseen formas redondeadas y están cubiertos parcialmente por vegetación incipiente. En ellos, las pendientes laterales y frontales están más suavizadas y redondeadas (<30°) que en los glaciares de escombros activos y su tonalidad es más oscura. Algunos muestran evidencia de su transición hacia glaciares fósiles (sin contenido de hielo), por lo que se dificulta su identificación solamente con la evidencia geomorfológica (Figuras 7a-7d). Son en muchos casos cubiertos por depósitos de remoción en masa (conos coluviales) y también pueden estar afectados por flujos de barro y/o detritos, sugiriendo el deterioro del permafrost.

 

 

Figura 7. a) Imagen satelital mostrando un glaciar de escombros inactivo (recuadro blanco); b) glaciar de escombros inactivo, parcialmente cubierto por la vegetación y con formas redondeadas (el círculo rojo señala la posición de una persona a modo de escala); c) glaciar de escombros inactivo, vista al suroeste el círculo rojo señala la posición de una persona a modo de escala); d) vista al noroeste de un glaciar de escombros inactivo en la margen sur del río de Chita, parcialmente cubierto por depósitos de conos coluviales.

 

Entre las geoformas erosivas identificadas mayoritariamente en el ambiente periglacial, características de los afloramientos de roca, se encuentran los tors y relictos rocosos no criometeorizados (Figuras 8a-8d). Pueden ser de ladera (Figuras 8a y 8b) o apicales (Figuras 8c y 8d), de acuerdo con su ubicación. Junto a los procesos mecánicos de rotura por el congelamiento, también se producen en el ambiente criogénico fenómenos químicos que debilitan las rocas, por ejemplo, a través de disolución, hidratación y oxidación.

 

 

Figura 8. a) Tors de ladera (flechas rojas); b) Tors labrados en rocas efusivas en las laderas orientadas al sur; c y d) Tors apicales (flechas rojas). También se destaca en todo el sector la caída de rocas (flechas blancas).

 

3.1.3. PROCESOS Y GEOFORMAS GRAVITACIONALES

Aunque los procesos de remoción en masa no son exclusivos de las regiones frías y criogénicas, en el ambiente periglacial representan un mecanismo de transporte altamente eficaz. Según French (2007), la acción de los ciclos de congelamiento y descongelamiento favorecen la desintegración de las rocas, generando detritos sueltos disponibles para el transporte mediante procesos gravitacionales. Por otro lado, los ciclos diarios y de corta duración de congelamiento sobre el terreno aceleran el movimiento superficial de los detritos. El contenido de humedad típico de la capa activa descongelada favorece los movimientos gravitacionales y el permafrost, al actuar como una barrera impermeable, promueve directamente los procesos de remoción en masa al limitar la percolación de agua en el sustrato, lo que incrementa la presión de los poros en los niveles superficiales del terreno y en la capa activa. Además, la capa de permafrost también sirve como una superficie de baja fricción en el caso de deslizamientos de sustratos descongelados.

Finalmente, en muchas áreas con una historia previa de actividad glacial, como es el caso de la región de estudio, se encuentran pendientes pronunciadas y abundante material detrítico, lo que promueve activamente la generación de procesos gravitacionales en las laderas.

Las geoformas de remoción en masa se identificaron en la mayoría de las laderas del área analizada, tanto en la cuenca alta como baja del río de Chita y sus tributarios, las que fueron divididas en: caída de rocas, toppling, conos coluviales, avalanchas y deslizamientos indiferenciados (aunque en general se trata de deslizamientos de tipo traslacional), en distintas litologías y de tamaños variables. Los conos coluviales presentes en prácticamente todas las laderas se forman en la base de los afloramientos rocosos y son el resultado de episodios sucesivos de caída de rocas, quedando los fragmentos de mayor tamaño en la posición más distal. Predominan en un rango altitudinal de 3 500 a 4 000 m s. n. m. (Figura 9a). Estos conos coluviales están compuestos por clastos angulosos de composición litológica variable, de acuerdo con el área de aporte. La inclinación de su superficie oscila entre 20° y 30°, en función de la granulometría y forma de los clastos. En los sectores más elevados del área se cubren completamente la base de las pendientes, formando mantos detríticos continuos.

Los flujos de detrito y barro se pueden identificar a lo largo de toda la quebrada del río de Chita (Figura 9b), y es posible distinguir dos sectores con características ambientales diferentes. En el tramo medio y superior de la quebrada y sus tributarios, donde predominan las rocas volcánicas, las condiciones son criogénicas, mientras que, en el tramo inferior, donde predominan las rocas sedimentarias, el clima es más templado y las precipitaciones estivales son escasas. Se reconocen numerosos lóbulos y canales de flujos e incluso se observa la reiteración de episodios, ya que flujos más jóvenes cortan a los anteriores. Estos flujos forman parte de la construcción de los conos coluviales y aluviales y también participan en la formación de los abanicos aluviales. La abundancia de agua de fusión, proveniente de nieve, hielo o permafrost, posiblemente sea el factor más significativo en el desarrollo de los flujos de detritos ubicados en los tramos medio y superior de la quebrada. Esta agua se incorpora de manera repentina al material acumulado en las laderas y se moviliza como un flujo de detritos y/o barro a lo largo de las pendientes. Por otro lado, los flujos originados en el tramo inferior de la quebrada son generados por las lluvias torrenciales estivales.

 

 

Figura 9. Vista al suroeste de los conos de detritos ubicados en la margen sur del río de Chita. El círculo rojo señala a una persona a modo de escala; b) Canales de flujos en una quebrada tributaria a la del río de Chita.

 

Un ejemplo destacado entre las geoformas gravitacionales analizadas en este trabajo es el deslizamiento Chita, ubicado sobre la margen norte del río de Chita. Al analizar las fotografías aéreas de la década de 1960, es posible apreciar que para ese año el mismo aún no había ocurrido. De acuerdo con Milana (2016), y según las imágenes disponibles, este proceso de remoción en masa se produjo en el año 1996. Los escombros y detritos del deslizamiento recorrieron la longitud de su afluente fuente, se extendieron sobre un abanico aluvial adyacente al valle del río de Chita y cruzaron su cauce, cubriendo una distancia total de 1.5 km (Figuras 10a-10f ).

En las fotografías áreas de la década de 1960, la zona de falla en el área de origen de la avalancha estaba ocupada por un glaciar de escombros, que según su morfología parecía ser activo. La actividad del glaciar de escombros entre los 4 450 y 4 650 m s. n. m. es consistente con las condiciones térmicas esperadas allí, donde la isoterma de 0 °C se sitúa aproximadamente a unos 4 200 m s. n. m. Además, en la quebrada de Chita se han observado glaciares de escombros y lóbulos de protalus activos a elevaciones tan bajas como 4 000 m s. n. m. Milana (2016) señaló que, en 1996, un área de aproximadamente 7 ha se desprendió del frente del glaciar de escombros y descendió por el valle de un tributario. Dado el frente del glaciar de escombros de aproximadamente 80 m de altura, estimó un volumen de 5.6 x 106 m3 de material que fluyó hacia el valle principal en este evento. Como alrededor de 80 % de la avalancha estaba compuesta por permafrost cementado con hielo, es probable que la mayoría de los bloques del deslizamiento hayan perdido ese hielo, debido a que fueron transportados por debajo de la ubicación esperada de la isoterma de 0 °C, cerca de los 4 200 m s. n. m. Como resultado, estos bloques fueron remodelados en molards en los meses posteriores, los que hoy en día cubren los lóbulos de deposición y partes del lado y fondo del valle del afluente. La mayoría de los molards se superponen directamente al depósito de la avalancha (Figuras 10b-10d), con una densidad anormalmente alta. La degradación diferencial ha dado como resultado que algunos de ellos tengan parte del bloque de escombros original aún intacto y sobresaliendo por encima de molards parcialmente degradados en forma de conos de aproximadamente 45°. Sin embargo, algunos molards, idénticos a los que se encuentran sobre el depósito principal, se formaron como conos aislados directamente sobre el abanico aluvial del afluente preexistente y sobre los depósitos de la llanura aluvial del río de Chita (Figuras 10e y 10f ).

 

 

Figura 10. a) Vista hacia el norte de la avalancha de rocas de Chita. Cabecera de la avalancha y el recorrido que realizó en la quebrada hasta llegar al valle principal; b) Vista de la masa de escombros deslizada; c) Molard con una figura notablemente cónica y pendiente abrupta localizado al pie de la avalancha; d) Molards de distintos tamaños ubicados al pie de la avalancha; e) Molard ubicado sobre la llanura aluvial del río de Chita; f) Las flechas señalan los molards sobre la llanura de inundación del río de Chita.

 

3.1.4. PROCESOS Y GEOFORMAS GRAVITACIONALES/FLUVIALES

Otras geoformas identificadas en el área son los abanicos coluviales, donde confluyen la acción fluvial y de remoción en masa, y constituyen un ambiente de depositación intermedio entre los conos coluviales y los abanicos aluviales. Están ubicados principalmente en las laderas del tramo inferior de la quebrada de Chita. Los abanicos coluviales forman conos relativamente pequeños y empinados que se diferencian de los conos coluviales por su menor pendiente y mayor participación de facies fluidas en sus depósitos. 

Es decir, que los flujos de detritos son el principal mecanismo de transporte y depositación, distinguiéndose en algunos casos la acción de los flujos de detritos en su superficie. Se han formado a la salida de pequeñas cárcavas o canales de reducida longitud, y su perfil longitudinal posee pendientes que varían entre 35° y 45° en el ápice y entre 15° y 20° en el pie, mayores a las asociadas a abanicos aluviales (Figura 11).

 

 

Figura 11. Vista al norte de un abanico coluvial ubicado sobre la margen izquierda del río de Chita.

 

3.1.5. PROCESOS Y GEOFORMAS FLUVIALES

Entre las geoformas de origen fluvial se encuentran la planicie aluvial actual del río de Chita, las terrazas fluviales y las vegas o humedales, siendo estos últimos los que predominan en el tramo inferior de la quebrada.

La planicie aluvial del río de Chita muestra variaciones en su extensión a lo largo de su recorrido. Aguas arriba es muy amplia, de hasta casi 300 m de ancho y está surcada por cauces difusos y entrelazados de baja energía, hasta aproximadamente la cota de 4 100 m s. n. m., a partir de la cual el ancho disminuye hasta un promedio de 50 m (en algunos sectores, la presencia de abanicos aluviales que llegan al curso principal, genera una planicie de menos de 18 m de ancho). A partir de este sector y aguas abajo, el perfil del valle adquiere la forma en V característica de un ambiente fluvial con un cauce monocanal de carácter torrencial e integrado por depósitos angulosos, mal seleccionados, constituidos por todas las litologías de los sectores aflorantes en las cabeceras y en ambas márgenes de los ríos y arroyos del sector.

Con respecto a los cauces tributarios a lo largo de todo su trazado, estos forman valles que se encuentran agradados debido al encauzamiento de los flujos de detritos y cubiertos por depósitos de conos coluviales, caída de rocas y deslizamientos. El material que rellena estos valles es de granulometría gruesa, con clastos angulosos de las rocas que afloran en el sector que atraviesan, principalmente volcanitas y sedimentitas.

Además de los niveles de terraza labrados sobre    los depósitos glacifluviales descritos precedentemente, se identificaron aguas abajo, en la llanura de inundación del río de Chita, niveles de terraza de baja altura. Estos niveles aterrazados alcanzan una altura mínima y no sobrepasan el metro, estando compuestos por material similar al que conforma la planicie aluvial actual y a los depósitos provenientes de las laderas vecinas.

En ambos flancos de la quebrada de Chita, se forman abanicos aluviales en la desembocadura de la mayoría de los arroyos tributarios. Los abanicos situados en el tramo superior del río de Chita alcanzan dimensiones considerablemente mayores en comparación con aquellos ubicados aguas abajo, que suelen ser más pequeños y constituidos por material más grueso. Los ángulos de inclinación varían entre 5 y 15° y en sus superficies pueden observarse flujos de detritos que han formado canales y lóbulos. Dentro de esta dinámica, es posible identificar abanicos aluviales tanto activos como inactivos, siendo común que muchos de estos últimos hayan sido fuertemente incididos por la erosión del agua.

En el tramo inferior del río de Chita se ubica una serie de pequeños humedales o vegas. Las vegas son áreas con un elevado contenido de humedad, con contornos irregulares y caracterizados por la presencia de abundante vegetación. Se suelen ubicar en depresiones cóncavas, semicirculares o elongadas a lo largo de ríos y arroyos. Se han identificado principalmente en el cauce del río de Chita, aguas abajo de los 4 000 m s. n. m.

 

3.2. GEOFORMAS RESULTANTES DE PROCESOS ENDÓGENOS

3.2.1. NEOTECTÓNICA: FALLAS CON EVIDENCIA DE ACTIVIDAD TECTÓNICA CUATERNARIA

En el cordón montañoso, ubicado al sur del río de Chita, se identificó una falla de rumbo N 45°E y con evidencia de actividad tectónica cuaternaria, formando un pequeño escalón de aproximadamente 10 cm, con el labio hundido al SE y una longitud de escasos 100 m. No fue posible determinar con exactitud la longitud ni la cinemática de dicha estructura debido a la cubierta detrítica que la enmascara, y a la falta de una exposición natural que permitiera identificarla (Figuras 12a y 12b).

 

 

Figura 12. a) Vista al este en la que se aprecia la traza de la escarpa de falla de orientación NE (flechas blancas). El recuadro indica la posición de la Figura b; b) Detalle de la fotografía anterior donde se observa una escarpa a contrapendiente de escasos centímetros (flechas blancas).



 

3.2.2. GEOFORMAS DE ORIGEN VOLCÁNICO: CALDERA

Bastías (1991) mencionó la presencia de una antigua estructura volcánica o caldera formada durante el Neógeno, en las nacientes del río de Chita. La misma controla el diseño del río, dándole una forma semicircular en el sector. Esta estructura posee un diámetro de 8.5 km y se encuentra bastante degradada por la acción glacial y fluvial.

 

3.3. INVENTARIO DE MANCHONES DE NIEVE, GLACIARES Y GLACIARES DE ESCOMBROS

En el área analizada se detectaron siete cuerpos de hielo, clasificados por sus dimensiones reducidas y ubicación topográfica como glaciares de montaña, relictos de los glaciares del Pleistoceno-Holoceno, los que representan un área total de 6.68 km2. Por el contrario, los manchones de nieve perenne son más numerosos (17 cuerpos), pero de menor superficie (0.5 km2); ambos grupos cubren en total un área de 7.18 km2. Los glaciares descubiertos o de montaña se ubican en el rango altitudinal comprendido entre 5 005 y 6 223 m s. n. m., mientras que los manchones de nieve se ubican entre los 5 143 y 6 159 m s. n. m. Por su parte, los glaciares de escombros activos se identificaron a partir de los 4 050 m s. n. m. y hasta los 5 151 m s. n. m., mientras que los inactivos desde los 4 014 y hasta los 4 709 m s. n. m. Los primeros cubren un área de 3.75 km2, en tanto que los inactivos abarcan un área de 0.8 km2 (Tabla 1 y Figura 13a).

 

Tabla 1. Área, altura máxima, mínima y promedio de los glaciares, manchones de nieve y glaciares de escombros inventariados

 

 

La Figura 13b refleja la distribución por área de cada uno de los cuerpos inventariados con respecto a la superficie de la cuenca del río Blanco inferior, en el área de análisis. Los glaciares descubiertos de montaña ocupan el 57 % del área abarcada por los glaciares, manchones de nieve y glaciares de escombros, mientras que los manchones de nieve abarcan solamente el 4 %, viendo reducidas sus dimensiones notablemente respecto a décadas pasadas. Se inventariaron 65 glaciares de escombros activos en la cuenca, los cuales ocupan un área de 3.75 km2. Por otro lado, los glaciares de escombros inactivos/fósiles identificados son 18, los que abarcan un área total de 0.8 km2 (Tabla 1). Con relación a los glaciares de escombros activos, estos ocupan el 32 % del área y los glaciares de escombros inactivos, alrededor del 7 %, ubicándose en las cotas más bajas y/o en las laderas más expuestas a la radiación solar (mirando hacia el norte y/o noroeste). En cuanto a las orientaciones preferenciales de los cuerpos de hielo, nieve y glaciares de escombros activos, se aprecia que en la mayoría de los casos, estos se orientan en dirección SE y algunos hacia el sur. Los glaciares de escombros inactivos poseen una orientación hacia el N y NO (Figura 13c).

 

 

Figura 13. a) Altura máxima y mínima sobre el nivel del mar de los cuerpos de hielo y nieve inventariados en el área de análisis; b) Porcentajes y áreas de las geoformas glaciales y periglaciales inventariadas; c) Rosa de los vientos que muestra el número y la orientación de los glaciares de escombros activos, inactivos, manchones de nieve y glaciares descubiertos.

 

3.4. MAPAS DE ELEVACIÓN, RUGOSIDAD TOPOGRÁFICA, ORIENTACIÓN DE LADERAS Y PENDIENTE

El mapa de elevaciones obtenido (Figura 14a) indica que las mayores alturas (por encima de los 4 600 m s. n. m., se ubican en el sector occidental, disminuyendo progresivamente hacia el este. La elevación mínima de los glaciares de escombros activos se considera como el límite altitudinal desde el cual se desarrolla el permafrost (Barsch, 1996). Así, el ambiente periglacial actual (donde se encuentra el permafrost de montaña) en el área de estudio estaría por encima de los 4 050 m s. n. m. Por debajo de esta elevación, se pueden encontrar glaciares de escombros inactivos y algunos protalus, mientras que los glaciares de montaña y manchones de nieve se localizan por encima de los 5 000 m s. n. m., aproximadamente. La rugosidad topográfica (Figura 14b) se puede definir de forma genérica como una característica relacionada con la irregularidad o accidentalidad de un territorio. En general, los valores del índice de rugosidad del área de estudio son de moderados a bajos. Por ejemplo, los sectores más elevados ubicados al oeste presentan valores bajos, ya que se trata de superficies en general planas o crioplanizadas, mientras que las laderas y márgenes de los arroyos del sector poseen los valores de índices más elevados.

Con respecto al mapa de orientación de laderas (Figura 14c), los datos de orientación quedan identificados partiendo de valores de 0 a 360 según la orientación respecto a los puntos cardinales. Es posible apreciar que en la cuenca del río Blanco inferior, las orientaciones predominantes son hacia el norte o hacia el sur. La orientación está íntimamente relacionada con la insolación o cantidad de energía en forma de radiación solar que llega a un punto de la superficie terrestre, de ahí vienen los conceptos de solana y umbría. Estos conceptos son fundamentales para interpretar la actividad o no de los glaciares de escombros. El mapa de orientaciones muestra que la mayoría de los glaciares de escombros activos se ubican en las laderas orientadas al SE, que son las protegidas de la radiación solar (umbría), mientras que los glaciares de escombros inactivos se localizan en las laderas orientadas al Norte, donde la exposición al sol es mayor (solana).

Del mapa de pendientes obtenido (Figura 14e) es posible apreciar que en el área analizada predominan aquellas que oscilan entre 20° y 60°. Las primeras se ubican principalmente en los sectores montañosos más elevados, donde abundan los procesos criogénicos de congelamiento y descongelamiento, los que tienden a suavizar el relieve. Es en este sector donde se localiza la mayor parte de los glaciares descubiertos y manchones de nieve. También son menores las pendientes en las llanuras de inundación de los ríos y arroyos de la cuenca. Por el contrario, en aquellos sectores en los que predomina la acción fluvial y gravitacional, las pendientes son mayores y alcanzan los 60°. Además, aquellas laderas que miran hacia el sur, poseen mayores valores de pendiente, ya que sufren mayores oscilaciones en la humedad de la capa superficial detrítica, por estar más expuestas a ciclos humectación-desecación, debido a que estas laderas reciben menos radiación solar que las que miran al norte. Las pendientes con la mayor presencia de glaciares de escombros de talud corresponden a inclinaciones moderadas (25°–35°) a fuertes (35°–45°), en estas últimas donde también se observan procesos gravitacionales.

 

 

Figura 14. Mapas de a) Elevaciones; b) Rugosidad o TRI; c) Orientación de laderas; d) Pendientes.

 

4. Discusión y Conclusiones

Los resultados obtenidos en este estudio sugieren que en la cuenca del río de Chita predominan los procesos y formas periglaciales, mientras que las geoformas glaciales tienen un rol secundario y están limitados a los sectores más elevados, fuertemente degradados y con dimensiones muy reducidas. La presencia de protalus lobes en los valles tributarios sobre depósitos morrénicos o glaciares de escombros, indica que las condiciones climáticas actuales no favorecen el desarrollo de formas glaciales, sino el crecimiento del permafrost, lo que muestra una tendencia hacia un clima más cálido (Sattler et al., 2011; Tapia Baldis, 2018). Es así que los glaciares de escombros son muy abundantes en la latitud analizada, en consistencia con los inventarios realizados más al norte (Perucca y Esper Angillieri, 2008; Esper Angillieri, 2017; ING, 2016; Pitte et al., 2022) y con lo sugerido por Trombotto et al. (2012) y Tapia Baldis (2018) hacia el sur, quienes señalaron que los Andes Centrales de Argentina son las cadenas montañosas con la mayor densidad de glaciares de escombros en el mundo.

El presente trabajo constituye un primer acercamiento a la identificación y conocimiento de los procesos glaciales y periglaciales en una porción poco conocida de los Andes Desérticos de la Cordillera Frontal de San Juan a los 30°S. Las formas de relieve glaciales y periglaciales, principalmente los glaciares de escombros, son características que definen los sectores más elevados de la cuenca fluvial analizada en este estudio.

A partir del análisis realizado en el área se obtuvo un Mapa Geomorfológico a escala 1:50,000 en el que se agruparon las unidades geomorfológicas según su génesis y se distinguieron formas de origen exógeno y endógeno. Las geoformas de origen exógeno identificadas fueron glaciales y glacifluviales, criogénicas, de remoción en masa y fluviales. Entre las geoformas endógenas se reconocieron aquellas de origen tectónico (escarpa de falla con evidencia de actividad tectónica cuaternaria) y volcánico (caldera).

Las geoformas de erosión glaciaria reconocidas fueron aristas, circos, valles en U, rocas aborregadas, estrías y pulimentos. Entre las geoformas de acumulación glaciaria se reconocieron morrenas y depósitos de drift indiferenciados.

Las geoformas glacifluviales involucran la planicie glacifluvial y los niveles glacifluviales aterrazados expuestos en el tramo medio de la quebrada.

Entre los rasgos criogénicos se identificaron glaciares de escombros criogénicos y glacigénicos, superficies de crioplanación, pendientes detríticas, nichos de nivación y lóbulos de gelifluxión y detrito estratificado.

Las geoformas de remoción en masa fueron agrupadas en conos coluviales, flujos y deslizamientos (deslizamientos sensu lato y avalanchas).

Entre las geoformas fluviales/gravitacionales se delimitaron los abanicos coluviales y, dentro de las fluviales, se reconocieron la planicie aluvial de los arroyos de Chita y sus tributarios, las terrazas fluviales y abanicos aluviales.

Se detectaron en las nacientes de la subcuenca del río Blanco inferior, 7 cuerpos de hielo, considerados por sus dimensiones reducidas y ubicación como glaciares de montaña. Los manchones de nieve perenne son más numerosos (17 cuerpos) pero de menor superficie (0.5 km2); ambos grupos cubren en total un área de 7.18 km2. Los glaciares descubiertos o de montaña se ubican en el rango altitudinal comprendido entre 5 005 y 6 223 m s. n. m., mientras que los manchones de nieve se ubican entre los 5 143 y 6 159 m s. n. m. Por su parte, los glaciares de escombros activos se identificaron a partir de los 4 050 m s. n. m. y hasta los 5 151 m s. n. m., mientras que los inactivos desde los 4 014 y hasta los 4 709 m s. n. m. La mayoría de los cuerpos de hielo, nieve y glaciares de escombros activos poseen una orientación al SE, en tanto que las que corresponden a glaciares de escombros inactivos, se orientan hacia el norte. Los    glaciares descubiertos de montaña ocupan el 57 % del área de los cuerpos de hielo, nieve y glaciares de escombros, mientras que los manchones de nieve abarcan solamente el 4 %, viendo reducidas sus dimensiones notablemente respecto de décadas pasadas. Con respecto a los glaciares de escombros activos, estos ocupan el 32 % y los glaciares de escombros inactivos, alrededor del 7 %, ubicándose en las cotas más bajas y/o en las laderas expuestas a la radiación solar.

Del análisis de la avalancha de Chita y de otros procesos de remoción en masa, se sugiere que la existencia de permafrost en las superficies rocosas actúa como precondicionante para la generación de dichos procesos. No se descarta la ocurrencia de nuevos movimientos de ladera producto de la degradación del permafrost.

Finalmente, para una evaluación real de la incidencia de la actividad minera sobre las formas glaciales y periglaciales, se recomienda trazar en los mapas obtenidos mediante un SIG la ubicación de las futuras obras civiles a construir en la zona. De este modo, será posible visualizar fácilmente la incidencia de estas obras sobre las diferentes formas de relieve y planificar un uso racional de los recursos hídricos en esta porción de Argentina.

 

Contribuciones de los autores

(1) Conceptualización: LP, MV, HV; (2) Análisis o adquisición de datos: LP, MV, HV; (3) Desarrollo metodológico/técnico: LP, MV; (4) Redacción del manuscrito original: LP, MV; (5) Redacción del manuscrito corregido y editado: LP; (6) Diseño gráfico: MV, LP; (7) Trabajo de campo: LP, HV; (8) Interpretación: LP, MV, HV.

 

Financiamiento

Sable Resources Ltd.

 

Agradecimientos

Los autores expresan su agradecimiento a los geólogos Gabriel Bastías y Luis Lincon por el apoyo brindado durante el trabajo de campo. Un especial reconocimiento al trabajo de la editora, Dra. Andrea Coronato por sus comentarios y sugerencias que contribuyeron a mejorar el manuscrito y a los revisores Marcela Yamin y Marcelo Lebinson.

 

Conflicto de intereses

Los autores hacen constar que no existen conflictos de interés con otros autores, instituciones u otros terceros sobre el contenido (total o parcial) del artículo.

 

Editora a cargo

Andrea Coronato.

 

Referencias

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La revisión por pares es responsabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Este es un artículo Open Access bajo la licencia CCBY-NC-ND (https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/