Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana

 

Volumen 77, núm. 3, A050625, 2025

 

http://dx.doi.org/10.18268/BSGM2025v77n3a050625     

 

Geodiversidad en el corredor “Atlántico-Cordillera”, Chubut (Argentina). Una aproximación desde la geomorfología

Geodiversity in the “Atlántico-Cordillera” corridor, Chubut (Argentina). An approach from the geomorphology

 

Bernardo Wengier1,2,*, Óscar Martínez1, Soledad Schwarz3, Christian Fernando Colman4

1 Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud, Universidad Nacional de la Patagonia, San Juan Bosco. Ruta 259, km 16.5, (U9200) Esquel, Chubut, Argentina.

2 Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP), Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Roca 780, (U9200) Esquel, Chubut, Argentina.

3 Instituto de Desarrollo Económico e Innovación, Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Yrigoyen 879, (9410) Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina.

4 Departamento de Geología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad Nacional de Asunción. Km 11, (1039-1804) San Lorenzo, Paraguay.

* Autor para correspondencia: (B. Wengier) This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. 

 

Cómo citar este artículo:

Wengier, B., Martínez, O., Schwarz, S., Colman, C.F., 2025, Geodiversidad en el corredor “Atlántico-Cordillera”, Chubut (Argentina). Una aproximación desde la geomorfología: Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana, 77(3), A050626. http://dx.doi.org/10.18268/BSGM2025v77n3a050625 

 

Manuscrito recibido: 10 de Febrero, 2025. Manuscrito corregido: 10 de Abril, 2025. Manuscrito aceptado: 30 de Mayo, 2025.

RESUMEN

La geomorfología de una franja latitudinal de unos 600 km entre el océano Atlántico y la cordillera de los Andes, en la provincia del Chubut (Argentina), es representada cartográficamente utilizando diez tipos de unidades de paisaje que sintetizan los distintos contextos morfogenéticos de la región, pasados y actuales. Esta cartografía fue elaborada a partir de fuentes cartográficas oficiales de escalas 1:250,000 (1 mapa) y 1:1,000,000 (4 mapas) y homogeneizadas en un entorno SIG para luego integrarlas en un mapa general escala 1:2,500,000. Sobre esta base temática se procedió, por un lado, a cuantificar su geodiversidad determinando la abundancia, la frecuencia y la distribución de las unidades geomorfológicas principales, y por el otro a proponer sitios representativos de las mismas. Esta aproximación ha permitido verificar que la variabilidad geomorfológica, en sentido este-oeste, refleja de manera coherente la evolución temporo-espacial de los terrenos que componen el área de estudio, entre el Jurásico y el Cuaternario. Los estudios sobre geodiversidad constituyen un enfoque novedoso que exponen aspectos del medio abiótico que, usualmente, la geomorfología clásica no considera o subestima. Esto parece confirmarse en el presente trabajo, el que debe considerarse de carácter básico y exploratorio.

Palabras clave: diversidad geomorfológica, unidades de paisaje, evolución morfogenética, Patagonia.

ABSTRACT

The geomorphology of a latitudinal strip of approximately 600 km between the Atlantic Ocean and the Andes Cordillera, in the province of Chubut (Argentina), is represented cartographically using ten types of landscape units. These units synthesize the different morphogenetic contexts of the region, past and present. This cartography was developed from official cartographic sources at scales of 1:250,000 (1 map) and 1:1,000,000 (4 maps) and homogenized through the use of GIS to later integrate them into a general map at 1:2,500,000 scale. On the one hand, its geodiversity was quantified by determining the abundance, frequency, and distribution of the main geomorphological units, and on the other, representative sites of these units were proposed. This approach has allowed us to verify that the geomorphological variability, in an east-west direction, coherently reflects the temporal-spatial evolution of the terrains comprising the study area between the Jurassic and the Quaternary. Geodiversity studies represent a novel approach that reveal aspects of the abiotic environment often overlooked or underestimated by classical geomorphology. This seems to be confirmed in the present work, which should be considered basic and exploratory in nature.

Keywords: geomorphological diversity, landscape units, morphogenetic evolution, Patagonia.

 

1. Introducción

El concepto de geodiversidad surge por primera vez en 1993 y se define como el rango o variedad total de fenómenos geológicos, geomorfológicos y pedológicos (Sharples, 1995). Aunque aún no existe un consenso sobre su alcance, el concepto de geodiversidad incluye los sistemas y procesos que conforman los paisajes terrestres, así como sus ensambles, relaciones, propiedades e interpretaciones (Gray, 2004). Este concepto abarca no solamente las rocas y los suelos, sino también las estructuras geológicas, como montañas, valles y cuerpos de agua, así como los procesos dinámicos que modelan la superficie terrestre.

En este contexto, los estudios de geodiversidad son importantes para cuantificar la existencia, distribución y frecuencia de estos rasgos (Carcavilla Urquí et al., 2007), para comprender cómo interactúan los diferentes elementos de la naturaleza abiótica de origen físico y cómo estos generan un soporte específico para el desarrollo de la vida, incluidas las manifestaciones antrópicas (Nieto, 2001).

El área de estudio objeto de este trabajo corresponde a un corredor de más de 600 km de largo y unos 111 km de ancho, entre el océano Atlántico y la cordillera Patagónica (Figura 1), en la provincia de Chubut, Argentina. Se estructura sobre la Ruta Nacional 25 y su orientación longitudinal le confiere algunas características propias de gran parte de la Patagonia Argentina. Es así que se caracteriza por presentar un gradiente este-oeste que se manifiesta en la topografía, en el clima y, por lo tanto, en la distribución de los ecosistemas (Coronato et al., 2017). La geología es muy rica y variada, pues atraviesa las cuatro regiones geológicas principales en que suele dividirse la provincia del Chubut: el Macizo Norpatagónico o Somuncurá, la meseta extra-andina, los Patagónides y la cordillera Patagónica (Ramos, 1999). Las rocas más antiguas son del Paleozoico, aunque están representadas unidades de roca de casi todos los períodos geológicos. Los afloramientos de plutonitas y vulcanitas mesosilícicas están mejor representados en el ambiente cordillerano, los de sedimentitas en las Patagónides, los de basaltos y vulcanitas ácidas en el Macizo Norpatagónico, y los de piroclastitas y otras rocas sedimentarias y volcánicas en el ambiente de meseta. Una cubierta de depósitos glacigénicos, incluyendo parte de los denominados “rodados patagónicos”, ocupa extensos sectores en la franja aledaña a la cordillera, pero también se hace presente en el centro y oriente de la provincia. Se han llevado a cabo estudios a diferentes escalas sobre la geomorfología de diversos sectores del área de interés. Pueden citarse desde el clásico de Feruglio (1950) que abarca toda la Patagonia Argentina, a otros de mayor escala y específicos como los de González Díaz y Andrada de Palomera (1996) y González Díaz y Di Tommaso (2013) en las planicies y bajos sin salida. Martínez et al. (2014) en sectores andinos y extraandinos en el centro-oeste provincial; Martínez y Rabassa (2014a, 2014b) y Aguilera et al. (2020) en los paisajes graníticos del centro y este de la provincia, ambos de gran interés en el marco de este trabajo, pues involucran relictos de paisajes muy antiguos, precenozoicos. Pereyra y Bouza (2022) proponen un esquema geomorfológico para toda la provincia de Chubut con un especial análisis de suelos. Entre los aportes sobre el manejo y valorización de la geodiversidad del área de estudio destacan Carballido et al. (2019) y la propuesta de una ruta paleontológica que llamaron Valle Gondwana; Gaffet et al. (2021) quienes desarrollaron la historia geológica de algunas áreas protegidas del Chubut y Krause et al. (2024) quienes formulan un circuito turístico integrado a partir del patrimonio geológico y paleontológico.

 

 

Figura 1. Mapa de ubicación de la provincia de Chubut. El recuadro en rojo delimita el área de estudio de este trabajo, correspondiente a una franja latitudinal de aproximadamente 600 km que se extiende desde el océano Atlántico al este (E) hasta la cordillera de los Andes al oeste (W).

 

Estos antecedentes aportan una mirada y evaluación sobre los recursos geológicos, geomorfológicos y paleontológicos, proponiendo líneas de acción concretas para usarlos de manera educativa y turística, lo que pone en evidencia que la región presenta múltiples georrecursos susceptibles de aprovechamiento para el ocio y el conocimiento.

Sin embargo, no se han realizado hasta el momento en la región abordajes que cuantifiquen su geodiversidad. Es por ello que el objetivo de este trabajo es generar una cuantificación de la geodiversidad del corredor “Atlántico-Cordillera”, considerando, exclusivamente, sus atributos geomorfológicos, y proponiendo localidades cuyas características representan adecuadamente dicha geodiversidad. Para ello se utilizó como base la información geomorfológica de la cartografía geocientífica a escalas regionales elaboradas por el Servicio Geológico Minero de Argentina (SEGEMAR; Ichazo, 2001; Anselmi et al., 2004; Silva-Nieto y Márquez, 2005; Sacomani et al., 2007; Haller et al., 2010). A partir de estos materiales se establecieron categorías geomorfológicas que integran y sintetizan las propuestas de los estudios previos, denominadas en este trabajo Unidades Geomorfológicas Principales (UGP). Estas unidades de síntesis permitieron elaborar una cartografía geomorfológica básica a escala regional (1:2,500,000) del área de estudio, adecuada para el análisis de la geodiversidad. Con ello se obtuvo, mediante funciones estadísticas, una aproximación cuantitativa complementada con una descripción cualitativa y un listado de localidades representativas distribuidas a lo largo del área de estudio.

 

2. Aspectos teórico-metodológicos

Entendiendo la geodiversidad como el rango o variedad de elementos abióticos de origen geológico, geomorfológico y edáfico, se asume que dos parámetros son fundamentales para su estudio: la cantidad y la variabilidad de dichos elementos, incluyendo su distribución. (Nieto, 2001; Carcavilla Urquí et al., 2007). Un estudio de geodiversidad se aplica sobre un espacio concreto, con límites definidos, compuesto por una serie de elementos que proporcionan información sobre la variedad geológica del lugar. Durán et al. (1998) plantean que esa variedad debe atender diversidad y calidad litológica, del registro estratigráfico, cronoestratigráfico, mineralógico y de tipos de yacimientos, por la diversidad y calidad paleobiológica, geomorfológica, paisajística, estructural, y paleogeográfica. Aunque lo ideal es efectuar un estudio completo, también es importante tener en cuenta la información científica que hay disponible sobre el área de estudio. Carcavilla Urquí et al. (2007) advierten sobre la importancia de aplicar criterios que permitan definir una clasificación inicial, para determinar qué aspectos serán tenidos en cuenta a la hora de estudiar la geodiversidad de un territorio. En este trabajo, la geodiversidad analizada es de carácter geomorfológico, y las unidades territoriales de estudio corresponden a paisajes geomorfológicos, llamadas UGP. El área de estudio se describe cualitativamente a partir de la caracterización de estas unidades y cuantitativamente mediante una base estadística construida a partir de las variables cartografiadas. La metodología aplicada comprendió diversas etapas, mostradas en la Figura 2.

 

 

Figura 2. Diagrama de flujo que muestra el diseño metodológico adoptado, destacando a la izquierda las fuentes utilizadas, en el centro las tareas de gabinete realizadas y a la derecha los productos obtenidos, los cuales constituyen los principales resultados de esta contribución.

 

En primer lugar, considerando que “El estudio de la geodiversidad es un trabajo fundamentalmente de gabinete, siempre y cuando se tenga suficiente información cartográfica de partida” (Carcavilla Urquí et al., 2007, p 148) y que esas condiciones se cumplen para el área de estudio, en este trabajo se procedió inicialmente, a recopilar y analizar la información geomorfológica disponible para el área de interés, incluyendo los trabajos de González Díaz y Malagnino (1984) y Pereyra y Bouza (2022), realizados a escala suprarregional, para toda la provincia del Chubut. Sin embargo, con el objetivo de trabajar con cartografía de escalas similares, en este trabajo se tomaron como base principal los cinco mapas confeccionados por el SEGEMAR (Figura 3). Concretamente, en sentido E-W, del mapa geomorfológico de la carta de peligrosidad Rawson con escala 1:250,000 (Ichazo, 2001), los esquemas geomorfológicos a escala 1:1,000,000 de las hojas geológicas de Las Plumas (Sacomani et al., 2007), Los Altares (Anselmi et al., 2004) y Trevelin (Haller et al., 2010). La hoja geológica Paso de Indios (Silva-Nieto y Márquez, 2005) no cuenta con el correspondiente esquema geomorfológico, producto adicional que ha sido generado en el marco del presente trabajo. A partir de los esquemas geomorfológicos mencionados, se realizó su homologación e integración, lo que permitió seleccionar la tipología de unidades de análisis cartografiables más adecuada, de acuerdo con los objetivos de esta contribución y la escala final establecida. El mapa geomorfológico integrador generado en este trabajo debe considerarse del tipo básico o analítico (Dramis et al., 2011), de carácter esencialmente morfogenético, considerando que este es el criterio principal aplicado por los autores de los trabajos previos. Sin embargo, como se verá en la Discusión, la dimensión morfocronológica juega un rol importante en la interpretación geomorfológica del área y, por lo tanto, en el comportamiento de la geodiversidad del área de estudio. De este modo, las unidades cartográficas (UGP), tienen un significado esencialmente genético, encontrándose asociadas a procesos y ambientes geomórficos específicos. En conjunto, estas diez unidades de paisaje simplifican una geomorfología regional más compleja considerando que sintetizan las 72 categorías utilizadas por los autores citados, que en la mayoría de los casos se corresponden con auténticas geoformas, sean estas funcionales o no-funcionales y erosivas o agradacionales.

 

 

Figura 3. Área de estudio en el centro de la provincia de Chubut y los límites de las hojas geológicas utilizadas.

 

Una vez definidas estas unidades de análisis, se realizó la representación cartográfica que es presentada a una escala aproximada 1:2,500,000, utilizando el software de código abierto QGIS 3.28.

Por otro lado, con el objetivo de establecer la variabilidad geomorfológica del área de estudio y tomando como base las UGP utilizadas en la cartografía geomorfológica elaborada, se reconoció el comportamiento de determinadas variables a lo largo del corredor estudiado, esto es en sentido longitudinal (E-W). Para ello se cuantificó la abundancia, la frecuencia y la distribución, para finalmente delinear un gradiente de geodiversidad.

De acuerdo con Carcavilla Urquí et al. (2007), la abundancia (A) refiere al número de clases existentes en el territorio; en nuestro caso al número de UGP definidas para el área de estudio (diez), que abarcan la franja latitudinal considerada dividida en las cinco hojas del SEGEMAR, de manera que cuantas más UGP haya en cada hoja, mayor geodiverso será el territorio correspondiente, es decir, más alta es su geodiversidad intrínseca (Gi). Valores altos de este parámetro implican la existencia de muchas clases por unidad de superficie.

Por su parte, la frecuencia (F) analiza la relevancia de cada clase en la totalidad del área de estudio. Considera el peso de cada UGP con base en el contexto general de la franja latitudinal. Este parámetro indica, por un lado, la superficie relativa ocupada por cada UGP en la totalidad del área de estudio (Fc), y por el otro, cuántas veces se repite cada unidad en cada hoja, es decir, el número de recintos de cada clase (Sc).

Por último, la distribución (D) evalúa la organización espacial de cada una de las clases. Se relaciona ampliamente con los parámetros F y A, ya que proporciona información sobre el comportamiento de la geodiversidad de un área de estudio. Este parámetro indica el grado de fragmentación (Gf) de cada UGP; cuánto mayor sea este, mayor heterogeneidad presenta la distribución de las clases en el área.

La cuantificación de estos tres parámetros hace posible establecer un gradiente de geodiversidad (Carcavilla Urquí et al., 2007) y determinar qué sector de la franja latitudinal estudiada es más geodiversa. Para abordar estas variables cuantitativas se utilizaron las fórmulas que se explican en la Tabla 1.

 

Tabla 1. Ecuaciones para analizar la abundancia, frecuencia y distribución de la geodiversidad (Carcavilla Urquí et al., 2007).

 

 

Además del análisis cuantitativo, se evaluó en qué medida el comportamiento longitudinal de las variables analizadas en las UGP refleja la evolución geomorfológica del área de estudio.

Por último, teniendo en cuenta la relación entre geodiversidad y representatividad (Carcavilla Urquí et al., 2007), a partir de la bibliografía y cartografía disponibles y de las observaciones de campo correspondientes, se seleccionó una serie de sitios que reflejan en gran medida las características distintivas de cada UGP. Estas localidades se denominaron Sitios Representativos (SR), en varios casos, estas coinciden o se superponen con sitios de interés geológico previamente propuestos por otros autores, como Lizuaín et al. (1995).Sin embargo, es importante considerar que estos SR fueron seleccionados por su potencial para verificar en campo los elementos geomorfológicos distintivos, como geoformas, asociaciones de geoformas, evidencias de procesos morfodinámicos y, eventualmente, los materiales involucrados (rocas y sedimentos). Cabe destacar que las localidades propuestas presentan buena accesibilidad, por lo que constituyen puntos con potencial atractivo para el desarrollo de actividades relativamente novedosas en la región, como el geoturismo.

 

3. Resultados

3.1. MAPA GEOMORFOLÓGICO

Las diez UGP propuestas en este trabajo abarcan el conjunto de 72 tipologías de unidades cartográficas utilizadas por distintos autores en la elaboración de los esquemas geomorfológicos disponibles. El mapa resultante se presenta en la Figura 4. Más allá de su tamaño, ajustado a las limitaciones establecidas por las normas editoriales, es importante señalar que fue elaborado a partir de productos cartográficos a escala 1:1,000,000, por lo que se sacrificó parte del detalle geomorfológico. No obstante, considerando que el objetivo principal de este estudio es analizar la relación entre la geomorfología y la geodiversidad, el nivel de definición del mapa mostrado en la Figura 4 se considera adecuado.

 

 

Figura 4. Mapa geomorfológico del área de estudio, dividida en cinco sectores según la disponibilidad de las hojas geológicas (HG), con base en las diez Unidades Geomorfológicas Principales (UGP) definidas.

 

A continuación, se presentan y describen las UGP definidas en esta contribución, indicando además la correspondencia de las mismas con las 72 entidades originales.

  • UGP 1. Paisaje de Planicies Estructurales y Badlands (PPE): corresponde a sectores dominados por rocas sedimentarias epiclásticas, bien estratificadas y con orientación horizontal o subhorizontal. Cuando los afloramientos se hallan bien preservados, forman planicies estructurales; en cambio, las áreas erosionadas y/o con mayor inclinación de la estructura suelen constituir badlands o huayquerías.

Esta unidad comprende las categorías descritas por otros autores para la zona de estudio: paisajes de badlands, paisajes de sedimentitas con control estructural, planicies estructurales (cuestas y mesillas) con áreas de badlands, y paisajes con fuerte control estructural o litológico. 

  • UGP 2. Paisaje de Planicies Volcánicas (PPV): corresponde a los relictos de las superficies superiores de las coladas volcánicas, esencialmente basálticas, que, junto con las escarpas que las delimitan, conforman mesetas. Esta unidad abarca las categorías descritas por otros autores para el área de estudio: planicie estructural basáltica y campos de lavas.

  • UGP 3. Paisaje de Planicies de Gravas (PPG): corresponde a los mantos de grava (Rodados Patagónicos) en posición horizontal o suavemente inclinados que cubren distintas litologías y conforman mesetas.

Esta unidad incluye las categorías definidas por otros autores para el área de estudio: planicies aluviales de valles troncales, relleno del valle, niveles aterrazados y relieve mesetiforme de agradación fluvial.

  • UGP 4. Paisaje de Superficies Grabadas o etchplains (PSG): son superficies planares, suavemente onduladas, formadas por procesos de meteorización química profunda, exhumación y erosión sobre rocas ígneas (esencialmente vulcanitas) e ignimbritas. Suelen incluir relictos del paisaje volcánico primario, como domos riolíticos en distintos grados de conservación.

Esta unidad abarca las categorías descritas por otros autores para el área de estudio: planicie estructural volcánica (lavas, ignimbritas, tobas), peneplanicie exhumada o resurrecta, paisajes de diques y chimeneas volcánicas.

  • UGP 5. Paisaje de Remoción en Masa (PRM): corresponde a sectores con presencia de depósitos de rocas, sedimentos y suelo movilizados masivamente ladera abajo y por las escarpas de arranque (rasgos de erosión) vinculadas.

Esta unidad incluye las categorías definidas por otros autores para el área de estudio: paisajes de procesos de remoción en masa, deslizamientos rotacionales y coluvios conformados principalmente por detritos de los taludes.

  • UGP 6. Paisaje Glacial (PG): comprende toda morfología, deposicional o erosiva, generada por la acción directa de los glaciares.

Esta unidad incluye las categorías descritas por otros autores para el área de estudio: paisajes de erosión glacial, paisajes de agradación glacial y paisajes de erosión glacial antropizados.

  • UGP 7. Paisaje Periglacial/criogénico (PP): son sectores dominados por geoformas originadas por el hielo intersticial y los suelos congelados, asociados a pendientes suaves a moderadas. Esta unidad incluye la categoría descrita por otros autores para el área de estudio: paisajes geocriogénicos.

  • UGP 8. Paisaje Fluvial (PF): corresponde a formas generadas por la acción geomórfica del escurrimiento superficial. Incluye sectores de erosión fluvial con predominio de valles en “V”, geoformas pedemontanas como pedimentos, bajadas y abanicos aluviales, así como terrazas y planicies aluviales. Esta unidad refleja gran parte de los procesos morfodinámicos activos en la actualidad.

Esta unidad comprende las categorías descritas por otros autores para el área de estudio: paisajes de erosión fluvial, paisajes de agradación fluvial, paisajes pedemontanos, pedimentos, abanicos aluviales, depósitos coluviales y aluviales, planicies aluviales, terrazas fluviales, terrazas de inversión del relieve (paleocauces), combinaciones de agradación fluvial y pedimentación, valles abandonados por captura fluvial, pedimentos de flancos (antiguos, intermedios y jóvenes), ríos con regímenes permanentes e intermitentes, planicies estructurales de antiguos abanicos aluviales, laderas estabilizadas con rocas sedimentarias y vulcanitas expuestas, llanuras de inundación, planicies aluviales de valles correspondientes a cursos temporarios de agua, y relieve múltiple fluvial en volcanitas con control estructural marcado.

  • UGP 9. Paisajes de Cuencas Endorreicas o poligenético (PCE): corresponde a depresiones total o parcialmente cerradas, originadas por la interacción de diversos factores, predominando la deflación. Son frecuentes en planicies volcánicas y etchplains y, en algunos casos, coinciden con playas de ambientes pedemontanos, limitadas hacia el este por cordones litorales. El proceso de exhondación se habría desarrollado principalmente durante los eventos glaciales cuaternarios. Esta unidad incluye las categorías descritas por otros autores para el área de estudio: paisajes lacustres o de drenaje endorreico, playas, bajos endorreicos (con piso arcilloso-limoso o salino), bajos de arcillas negras de la paleoalbufera y depósitos asociados a estos bajos.

    • UGP 10. Paisaje de Litoral Marino (PLM): comprende geoformas cuyo origen se relaciona principalmente con la acción del oleaje y de las mareas.

Esta unidad incluye las categorías descritas por otros autores para el área de estudio: playas actuales sobre el litoral atlántico, cordones litorales de origen marino y cordones de estuario formados por influencia predominantemente marina.

 

3.2. ANÁLISIS CUANTITATIVO DE LA GEODIVERSIDAD

La cartografía geomorfológica elaborada permitió calcular algunas dimensiones básicas, necesarias para el análisis de la geodiversidad (Tabla 2). Un primer paso necesario para el análisis de la geodiversidad del área de estudio es calcular, o al menos estimar, la superficie ocupada por las UGP en las distintas hojas geológicas (HG). Estos valores proporcionan un marco útil para las interpretaciones geomorfológicas, que servirán de base para el desarrollo de la discusión. En este sentido, en el Gráfico 1 se puede apreciar: a) un amplio dominio del paisaje fluvial (tanto las geoformas funcionales del Cuaternario como las no funcionales del Neógeno y el Cuaternario); b) la presencia de paisaje glacial solamente en la franja cordillerana (en todos los casos geoformas no funcionales generadas durante el Cuaternario); c) la presencia de planicies grabadas (relictos de geoformas no funcionales generadas durante el Mesozoico) solo en el centro-este del área de estudio; d) la concentración del paisaje de planicies volcánicas (en todos los casos geoformas no funcionales generadas durante el Neógeno y el Cuaternario) en el centro del área de estudio; e) el desarrollo de las superficies estructurales y badlands (geoformas y paisajes no funcionales generados durante el Neógeno y el Cuaternario) únicamente en el centro del área de estudio; y f) las cuencas endorreicas (algunas funcionales activas durante todo el Cuaternario y otras no funcionales generadas durante el Neógeno y el Cuaternario) se han desarrollado a todo lo largo del área de estudio (exceptuando el ambiente cordillerano).

 

Tabla 2. Distribución de las diez Unidades Geomorfológicas Principales (UGP) en cada una de las hojas geológicas (HG), considerando una superficie total de 59 231.81 km2.

 

 

En relación con la abundancia (A), como se muestra en la Tabla 3, la cantidad de UGP para cada una de las hojas geológicas (5 mínimo, 6 máximo) indica una gran uniformidad. Por otro lado, cuando se tiene en cuenta la superficie de distribución de estas unidades de paisaje, se hace evidente que los extremos del área de estudio son los más diversos. Es así que los sectores más orientales (HG Rawson) y más occidentales (HG Trevelin) son los de mayor geodiversidad intrínseca (Gi), mientras que en las HG centrales (Los Altares, Paso de Indios y Las Plumas) el valor disminuye drásticamente y se uniformiza. Este comportamiento deberá ser analizado y reinterpretado en futuros trabajos, modificando la escala y definición de las unidades geomorfológicas utilizadas.

 

Tabla 3. Grado de geodiversidad intrínseca (Gi) para referir a la abundancia (A) en cada una de las hojas geológicas (HG) en relación con la superficie que representan.

 

 

El análisis de frecuencia (F) y distribución (D) de las clases definidas, es decir, las diez UGP, se muestra en la Tabla 4.

 

Tabla 4. Frecuencia (F) y distribución (D) de clase de cada Unidad Geomorfológica Principal (UGP), en relación con la superficie total del área de estudio.

 

 

En primer lugar, la F con que cada UGP se reitera a lo largo de la franja de estudio da una idea de cómo cambia longitudinalmente la presencia de cada tipología de paisaje. Así, se puede observar el carácter regional, más extendido, del paisaje fluvial (UGP 8) y de las cuencas endorreicas (UGP 9) mientras que las planicies de grava (UGP 3) y los paisajes glacial (UGP 6) y periglacial (UGP 7) muestran una presencia más localizada, las primeras en el segmento oriental y las segundas en el ámbito cordillerano.

La superficie relativa de clase (Sc) completa el cálculo de frecuencia y expresa el peso en términos de superficie de cada tipología de paisaje con relación a la superficie total del área de estudio. Este parámetro indica claramente que los procesos fluviales (UGP 8) son y han sido los dominantes y los de mayor influencia en el área (casi el 60 %). Tanto el paisaje de litoral marítimo (UGP 10) como el glacial y periglacial (UGP 3 y UGP 7) abarcan superficies muy reducidas que están al límite de la representación cartográfica.

Por otro lado, los valores de distribución (D) que expresan la fragmentación de cada una de las UGP para toda el área de estudio permiten apreciar cómo el paisaje fluvial (UGP 8), siendo el más frecuente, tiene la menor continuidad superficial, lo que podría explicarse por la expansión creciente que estos procesos tienen en la actualidad o han tenido en tiempos geológicos recientes en los distintos sectores del área de estudio. La alta fragmentación de las geoformas de remoción en masa (UGP 5) se justifica si se tiene en cuenta que las mismas tienden a concentrarse en los límites de las mesetas basálticas y que estas no solamente suelen aparecer como elementos aislados, sino que además suelen presentar distintos comportamientos geomorfológicos en sus bardas. La gran continuidad territorial de las planicies de grava (UGP 3) es coherente con la presencia de este tipo de paisaje en el segmento oriental del área de estudio. 

El análisis de la distribución (D) se complementó determinando la cantidad de recintos existentes por cada UGP, mostrado en la Tabla 5. Estos valores indican el grado de continuidad territorial de las UGP dentro de cada una de las cinco hojas geológicas (HG).

 

Tabla 5. Fragmentación (Gf) de cada hoja geológica (HG) con base en su superficie y la cantidad de recintos de cada Unidad Geomorfológica Principal (UGP) distribuidos en cada una de ellas.

 

 

En síntesis, en la Tabla 6 se presentan los distintos parámetros analizados para el área de estudio: abundancia (A), frecuencia de clase (Fc), superficie relativa de clase (Sc) y distribución (D). Esto permite comparar el comportamiento de cada UGP. Se observa que la UGP 8 es la única que presenta los 4 parámetros con valores muy altos, mientras que la UGP 3 presenta valores muy bajos, lo que demuestra la alta singularidad del paisaje de planicies y gravas.

 

Tabla 6. Síntesis del estudio de geodiversidad con base en las diez Unidades Geomorfológicas Principales (UGP) para la franja latitudinal objeto de estudio.

 

 

Al considerar las variables en cada una de las hojas geológicas (HG), se puede establecer un gradiente de geodiversidad, el cual combina la abundancia de UGP presentes en cada HG (Tabla 3 y Gráfico 1) y su grado de fragmentación (Tabla 5). Así, resulta que la HG Trevelín y la HG Los Altares presentan un patrón de alta geodiversidad y alta fragmentación, mientras que la HG Paso de Indios y la HG Las Plumas presentan un patrón de alta geodiversidad y baja fragmentación; la HG Rawson tiene alta geodiversidad también, pero una fragmentación media.

 

 

Gráfico 1. Geodiversidad intrínseca de cada hoja geológica (HG) y superficie relativa de cada Unidad Geomorfológica Principal (UGP) presente.

 

En términos descriptivos, este trabajo proporciona una cuantificación de la geomorfología regional a pequeña escala en un área que carece de estudios previos de esta naturaleza. Los aportes del enfoque geomorfológico adoptado se analizarán posteriormente.

 

3.3. PROPUESTA Y CARACTERIZACIÓN DE SITIOS REPRESENTATIVOS

En la Figura 5 se muestran las diez localidades con denominaciones informales, propuestas como Sitio Representativo (SR) de la geodiversidad del área de estudio. Algunas coinciden total o parcialmente con sitios que otros autores han identificado como de interés geológico y se localizan cerca de las principales vías de comunicación, es decir, las rutas nacionales 25 y 40. Estas denominaciones buscan mantener, en la medida de lo posible, correspondencia con la toponimia local. A continuación, se describen de este a oeste (E-W).

 

 

Figura 5. Mapa del área de estudio con los diez Sitios Representativos (SR) propuestos y su ubicación con respecto a las vías de comunicación y las principales localidades de acceso.

 

SR a). Campamento Villegas. En el sitio pueden observarse geoformas características de la superficie grabada (UGP 4, Figura 6A) y también elementos que representan el paisaje original volcánico. Están muy bien expuestas las rocas volcánicas (riolitas) y piroclásticas (ignimbritas), producto del profuso volcanismo explosivo durante el nacimiento del Océano Atlántico y el desmembramiento de Gondwana, en el Jurásico. Estas rocas, pertenecientes al Complejo Volcánico Marifil (CVM; Malvicini y Llambías, 1974; Cortés, 1981), conforman el Plateau Riolítico/ Ignimbrítico del Chubut, cuya topografía se corresponde, en gran medida, con una superficie grabada o etchplain (Martínez y Rabassa, 2014a, 2014b). Esta megageoforma, que expone los frentes de meteorización antiguos y sus características formas grabadas relictuales, se ha originado en el pasado geológico por meteorización química profunda de las rocas, su exhumación posterior y la erosión parcial o total de los materiales alterados que conformaban el perfil de alteración. Son excelentes indicadores paleoambientales, puesto que se originan durante un período de tiempo muy extenso (Ollier, 1992; Migoń y Lindmar-Bergström, 2002; Migoń, 2013), con poca o nula actividad tectónica y bajo condiciones climáticas muy cálidas y húmedas, climas que no poseen homólogos actuales (Rabassa, 2010, 2014). Los afloramientos de interés correspondientes a este sitio están en propiedad privada, pero pueden observarse desde la banquina de la Ruta Nacional 25.SR b). Aldea del Dique Ameghino. Este extendido sitio se considera representativo de la superficie grabada (UGP 4), del paisaje fluvial (UGP 8) y, en menor medida, de las planicies de grava (UGP 3). El sustrato rocoso se corresponde con el Complejo Volcánico Marifil y de la misma manera que en el SR Campamento Villegas abundan las etchformas de distinta escala y también aquellas que remiten al paisaje original volcánico (Figura 6B). Por otro lado, la propia paleosuperficie gondwánica en este sector ha sido intensamente erosionada durante el Cuaternario por la acción fluvial, lo que ha generado una red de drenaje con abundantes y profundos valles en “V”. Ocasionalmente, pueden observarse en los cortes de los caminos vecinales, perfiles donde el manto de gravas se apoya sobre las rocas volcánicas. El sitio se halla a unos 11 km de la Ruta Nacional 25 y la gran mayoría de los elementos geológicos y geomorfológicos mencionados son de acceso libre, están en espacio público y son muy accesibles.

SR c). Alto y Bajo Las Plumas. Son dos sitios distintos, pero muy próximos, ubicados inmediatamente al E de la localidad de Las Plumas, que cuentan con elementos geológicos similares representativos del paisaje de badlands y de planicies estructurales sedimentarias (UPG 1) y, también, exposiciones de la paleosuperficie gondwánica (UGP 4). En el denominado Alto Las Plumas se observa un llamativo corte vertical (Figura 6C), de varias decenas de metros de longitud, donde aparece expuesta una secuencia sedimentaria, de 5-6 m de espesor, con una unidad diamictítica que contiene bloques meteorizados del CVM y que es asignable a un flujo de detrito (Colman et al., 2024 y bibliografía allí citada). Por otro lado, en el denominado Bajo Las Plumas, a pocos metros de la localidad homónima, existen excelentes exposiciones de la superficie grabada en volcanitas jurásicas que aparecen cubiertas por las sedimentitas cretácicas del Grupo Chubut (Figura 6D). En conjunto, ambos sitios representan el contacto entre la paleosuperficie gondwánica, que constituye una auténtica discordancia regional, y la cubierta sedimentaria cretácica. Los dos sitios se hallan sobre la banquina de la Ruta Nacional 25 y son de libre acceso.

SR d). Cerro Negro. En este sitio (Figura 6E) está muy bien representado el paisaje de planicie volcánica (UGP 2) y el de remoción en masa (UGP 5). Una superficie importante de la planicie volcánica superior está ocupada por una cuenca endorreica (UGP 9). El cerro se corresponde con un relicto de planicie volcánica compuesta de una o más coladas de basalto, de unos 20 m de espesor máximo, derramadas en el Eoceno sobre los estratos horizontales de las sedimentitas cretácicas del Grupo Chubut. Las bardas que limitan esta meseta están cubiertas por deslizamientos rotacionales. Este sitio está ubicado a 1.5 km de la Ruta Provincial 12 y a unos 9 km de la Ruta Nacional 25, en propiedad privada y su acceso puede ser limitado, pero los principales elementos geomorfológicos de interés pueden ser apreciados desde los caminos vecinales que circundan esta elevación.

 

 

Figura 6. A. Tafoni de unos 0.5 m de diámetro en los afloramientos del Complejo Volcánico Marifil en el sitio Campamento Villegas (Foto: O. Martínez); B. Afloramientos del Complejo Volcánico Marifil en las inmediaciones de la Aldea del Dique Ameghino. En primer plano, una chimenea volcánica y en segundo plano la paleosuperficie gondwánica (UGP 4; Foto: C. Colman); C. Alto de las Plumas, sobre la Ruta Nacional 25. Se observa una diamictita (flujo de detrito) en la base del Grupo Chubut (Cretácico) apoyado, mediante una discordancia inclinada hacia la izquierda de la foto, sobre las rocas del Complejo Volcánico Marifil (Jurásico; Foto: A. Reato); D. Sedimentitas cretácicas del Grupo Chubut suprayaciendo a las vulcanitas del Jurásico medio (Formación Lonco Trapial) en las inmediaciones de la localidad de Las Plumas. El contacto se corresponde con la superficie grabada (UGP 4) que se extiende hacia el este (Foto: O. Martínez); E. Visual del Cerro Negro, donde se observan los niveles de lava basáltica paleógenas suprayaciendo a las sedimentitas cretácicas. Si bien no se aprecia debidamente en la foto, el contacto entre estas litologías está cubierto parcialmente por bloques basálticos descendidos mediante deslizamientos rotacionales (Foto: R. Arrieta).

 

SR e). Los Altares (PPE). El sitio se corresponde con una franja de unos 20 km de extensión que coincide con el trazado de la Ruta Nacional 25 y, por lo tanto, en este sector con un tramo del río Chubut. Se caracteriza por la exposición de acantilados de varios metros de altura de rocas volcánicas jurásicas y sedimentitas cretácicas, estas últimas con estratificación horizontal bien marcada y colorida (Figura 7A) que representan el paisaje de planicies estructurales y badlands (UGP 1). Cuenta el sitio con un gran atractivo escénico y permite observar, además de la roca in situ, grandes bloques desprendidos de los acantilados que indican la morfogenia gravitacional que domina en el sector en la actualidad. La gran mayoría de los afloramientos de interés, más allá de las vistas panorámicas, cuentan con acceso libre.

SR f). Depresión de Agnia. Esta cuenca endorreica (UGP 9) es una depresión de más de 600 km2 atravesada en su extremo norte por la Ruta Nacional 25. Constituye un paisaje complejo en donde se han conjugado, desde el Oligoceno hasta el presente, distintos fenómenos de fuerte impacto geomorfológico, aunque la topografía predominante es suave, de muy baja pendiente. La laguna de Agnia (Figura 7B) es un cuerpo de agua muy somero que suele estar seco gran parte del año y debido a que constituye el punto más deprimido, ha funcionado como nivel de base desde hace millones de años. Hacia el W está limitada por coladas basálticas que descendieron y se pusieron en contacto con el cuerpo lacustre durante el Pleistoceno, mientras que en el E se ha desarrollado el sistema de cordones litorales lacustres holocenos más numeroso de Patagonia (Reato et al., 2021). Debido a que gran parte del área de interés está dentro de una propiedad privada dedicada a la ganadería, el acceso para visitar los distintos elementos de interés debe contar con la autorización de los propietarios. De todas maneras, existen en el entorno de la depresión sitios panorámicos de acceso libre que permiten observar e interpretar adecuadamente el paisaje. Cabe mencionar que en el área de estudio existen numerosas cuencas endorreicas que por sus características podrían considerarse más representativas que la depresión de Agnia, aunque hemos optado por esta última considerando su excelente accesibilidad.

SR g). Valle de Esquel. En el ingreso al valle de Esquel, sobre el cruce de las rutas nacionales 25 y 40, yace un conjunto de lomadas de detrito grueso que muestran en superficie bloques de volcanitas y granitos de varios metros de diámetro (Figura 7C). Estas crestas se corresponden con morenas frontales de la última glaciación (20 000 años AP.) y constituyen ejemplos muy representativos del paisaje glacial (UGP 6). Estas suaves elevaciones coinciden con la actual divisoria continental de aguas, separando la vertiente Atlántica de la Pacífica. El sitio permite apreciar las características propias del till (sedimento glaciario), la geomorfología propia del ambiente de sedimentación glacigénica (glacial, glacifluvial y glacilacustre) y contribuye con campos visuales del entorno con elementos geológicos y geomorfológicos de alta calidad escénica. Existen varias opciones, de muy baja dificultad, para acceder a estas geoformas, tanto públicas como privadas.

SR h). La Hoya. Esta depresión es un circo de grandes dimensiones generado durante las sucesivas glaciaciones cuaternarias en la región (UGP 6). Esta geoforma de erosión glacial es la más grande en su tipo en la región (Martínez et al., 2017) y alberga en su interior geoformas menores de deposición glacial como morenas de la pequeña Edad del Hielo (siglo XVIII) y otras de origen periglacial (UGP 7), activas e inactivas como glaciares de roca y lenguas de solifluxión (Figura 7D). El acceso al sitio es muy bueno, dado que en el ámbito de esta depresión funciona un centro de deportes de invierno. Por esta razón, la época para visitar los elementos de interés coincide con la estación estival.

SR i). Valle del río Percy (PRM y PF). El sitio coincide con un tramo del río Percy, en el entorno de la intersección de este curso de agua y la ruta provincial 283. En el sector es posible observar, in situ o a distancia desde miradores privilegiados, unidades gravitacionales (UGP 5) de grandes dimensiones, esencialmente flujos de detrito y de tierra y sus correspondientes escarpas de arranque, que se activaron luego del retiro de los glaciares cuaternarios y que, algunos, continúan activos hasta el presente (Martínez, 2016). Estos depósitos de ladera involucran rocas epiclásticas terciarias y la cubierta de till que las recubre. El sector también resulta interesante, pues coincide con el punto donde el río Percy abandona su diseño rectilíneo y encajonado y genera un valle ancho con planicie aluvial y terrazas fluviales (UGP 8). El acceso a los afloramientos y los puntos panorámicos es libre y de muy baja dificultad durante todo el año.

SR j). Parque Nacional Los Alerces (PG y PP). Esta área protegida se caracteriza geomorfológicamente por el dominio del paisaje glacial (UGP 6) erosivo, donde se destacan circos y valles glaciarios junto con otras formas de erosión glacial como las crestas, pináculos y valles colgantes (Figura 7E). Por otro lado, por encima del límite superior del bosque andino-patagónico (subantártico) existe una gran variedad y número de geoformas periglaciales y nivales (UGP 7) como glaciares de roca, lenguas de soli y gelifluxión, nichos de nivación y protalus rampart, entre otras. También deben destacarse los abanicos y abanicos delta (UGP 8), estos últimos en contacto con los lagos que ocupan el fondo de muchos de los valles mencionados. Los puntos para apreciar estos atractivos científicos y escénicos son muchos y de muy variada accesibilidad, algunos de muy difícil acceso, mientras que otros cuentan con sendas de montaña en perfecto estado de mantenimiento.

 

 

Figura 7. A. Acantilados verticales sobre la Ruta Nacional 25, a pocos kilómetros de la localidad Los Altares. Se observa la secuencia sedimentaria del Grupo Chubut con intrusiones ígneas (Foto: R. Arrieta); B. Antigua planicie lacustre en la Laguna de Agnia. A la derecha de la foto se observa el actual espejo de agua, de régimen efímero (Foto: A. Reato); C. Bloque errático sobre una morena de la última glaciación en el ingreso al valle de Esquel (Foto: A. Reato); D. Geoformas deposicionales de origen periglacial y nival en La Hoya, Esquel. Las primeras son formas relícticas, mientras que las últimas son funcionales (Foto: A. Reato); E. Visual de un cordón montañoso en el Parque Nacional Los Alerces. Por encima del límite superior del bosque se observan algunos circos aún ocupados por glaciares, también crestas y pináculos producto de la erosión glacial cuaternaria (Foto: O. Martínez).



 

4. Discusión

Las tareas realizadas en el marco de este trabajo para confeccionar el mapa geomorfológico del área de interés (ver Figura 2), las cuales incluyen la reinterpretación e integración de la información geomorfológica de otros autores y los estudios de gabinete y de campo propios, permiten proponer un esquema temporal general, simplificado, de la evolución geomorfológica del área estudiada, que articula las unidades de paisaje utilizadas en este trabajo (las UGP) y que es cotejado y verificado con los resultados e interpretaciones de su geodiversidad. El esquema mencionado puede resumirse de la siguiente manera. El paisaje geomórfico más antiguo del área de estudio se corresponde con los restos del plateau ignimbrítico jurásico(Malviciniy Llambías,1974) esencialmente mantos ignimbríticos y domos riolíticos, asociados genéticamente al desmembramiento de Gondwana y la apertura del Océano Atlántico (Gust et al., 1985; Kay et al., 1989). Estas geoformas no han sido representadas en la cartografía elaborada en este trabajo porque la escala no lo ha permitido y porque, además, este paisaje volcánico primario ha sido modificado y obliterado durante el proceso que generó la superficie grabada (etchplain) durante el Cretácico.

Esta etchplain (UGP 4) constituye una auténtica paleosuperficie gondwánica (Martínez y Rabassa, 2014a, 2014b) y fue labrada sobre las rocas volcánicas y piroclásticas que componen el plateau, principalmente sobre el Complejo Volcánico Marifil al este y, en menor medida, sobre la Formación Lonco Trapial aflorante más al oeste por meteorización química profunda, la exhumación del frente de meteorización profundo y la consecuente erosión, total o parcial, de los materiales alterados del perfil de alteración. Este modelo morfogenético se ajusta a los propuestos por otros autores para otras regiones del país (Carignano et al., 1999; Demoulin et al., 2005; Andreazzini y Degiovanni, 2014; Aguilera y Rabassa, 2010; Aguilera et al., 2010, 2014a, 2014b, 2020) y del mundo (Twidale, 1982; Vidal Romaní y Twidale, 1998; Twidale y Vidal Romaní, 2005; Migoń, 2006; Pontelli y Paisani, 2015; Varajão y De Alkmim, 2015; Migoń y Maia, 2020). Si bien los relictos de esta paleosuperficie se concentran en la zona central del área de estudio, su continuidad hacia el este se infiere por debajo de los mantos de grava (UGP 3), hasta alcanzar la costa atlántica, lo que evidencia la amplia extensión regional de esta antigua megageoforma. Por otro lado, los principales eventos geológicos que afectaron la región a partir del Cretácico como las ingresiones marinas provenientes del Atlántico, el relleno detrítico de las grandes cuencas sedimentarias, los derrames basálticos, los desplazamientos de los bloques tectónicos y el desarrollo de geoformas pedemontanas en los márgenes de estos últimos han tenido una relación directa o indirecta con la Orogenia Andina (Cortés, 1981; Ramos, 2022) inclusive en los sectores más orientales del área de estudio. Sin embargo, solamente algunos de estos procesos han generado una impronta geomorfológica que se ha conservado hasta la actualidad, lo que permitió su representación cartográfica en este trabajo. Por un lado, numerosos sectores pedemontanos y sus geoformas fluviales también se han preservado (UGP 8). En alguna medida, también la superficie de las coladas basálticas, que cubrieron amplios sectores deprimidos durante el Paleógeno y Neógeno, hoy se expresan morfológicamente como planicies volcánicas (UGP 2) limitadas en casi todos los casos por escarpas afectadas por remoción en masa (UGP 5). Justamente, el lapso de mayor impacto geomorfológico en la región, con posterioridad al desarrollo de la paleosuperficie gondwánica oriental ha sido la actual “Edad del Hielo” iniciada en el Mioceno superior (Mercer, 1976; Rabassa, 2008) y que continúa hasta el presente con el actual período interglacial. Durante la misma se han sucedido, especialmente en el Pleistoceno, numerosos eventos glaciales (Glasser et al., 2008; Rabassa, 2008) que afectaron de distinta manera y casi simultáneamente los sectores que componen el área de estudio. Es así que la mayoría de las cuencas endorreicas (UGP 9), distribuidas a todo lo largo de la franja estudiada, fueron exhondadas por deflación fundamentalmente durante los períodos glaciales (Martínez, 2012). De la misma manera, los paisajes de badlands (UGP 1) labrados por erosión sobre sedimentitas de grano fino fueron generados esencialmente durante estos lapsos fríos que, en los sectores áridos extraandinos, definieron ambientes periglaciales (Tromboto Liudat, 2008). Las planicies de grava (UGP 3) son un rasgo distintivo de la Patagonia en general y del área de estudio en particular (Martínez et al., 2014) y su origen y preservación están directamente relacionados con las glaciaciones considerando que, por un lado, la mayoría de ellas son producto de la sedimentación glacifluvial (Martínez et al., 2014) y que, por otro, las propias condiciones ambientales extraandinas favorecieron la deflación y la pavimentación de estas superficies y, por lo tanto, su estabilidad geomorfológica. En simultáneo con estos procesos periglaciales o cuasi periglaciales en la Patagonia Extraandina, la acción erosiva directa de los glaciares pleistocenos modeló profundamente el sector cordillerano occidental generando el paisaje característico (UGP 6) compuesto de circos, artesas y otras geoformas erosivas. Este escenario que conecta espacialmente un paisaje muy extenso y muy antiguo, como la paleosuperficie gondwánica del este del Chubut, con geoformas más recientes, cenozoicas, que la cubren parcialmente, constituye un auténtico desafío a la hora de integrarlo geomorfológicamente lo que se traslada lógicamente al análisis e interpretación de la geodiversidad. Otros autores ya han mencionado estas complejidades (e.g., Thomas, 2012) en la representación de los cambios geomorfológicos y la geodiversidad de un área en la medida en que estos se han dado en edades muy distintas y con morfogénesis que se ajustan a distintas escalas de tiempo. De esta manera, en el área de estudio se conjugan geoformas activas como algunos abanicos aluviales, planicies aluviales, depósitos gravitacionales, entre otras, con geoformas relícticas, no funcionales, de edades tan disímiles como el Holoceno y el Jurásico. Como ya se ha mencionado, las unidades utilizadas y el mapa geomorfológico de este trabajo son de carácter morfogenético, por lo que estos aspectos morfocronológicos, si bien importantes, no han sido considerados en dicha representación cartográfica y serán sin duda incorporados en futuros estudios.

Sin embargo, el análisis de la geodiversidad, cuantitativo y cualitativo, de la franja latitudinal estudiada no únicamente ha resultado valioso por la perspectiva distinta que brinda sobre los recursos abióticos y sobre los paisajes del área en general, sino que, además, tienden a confirmar el esquema temporo-espacial de su geomorfología. Es así que la concentración (variable Fc) en el segmento oriental del área de las geoformas y paisajes del Plateau riolítico/ignimbrítico (domos riolíticos y restos de mantos ignimbríticos) y de los abundantes y extensos relictos de la paleosuperficie gondwánica (UGP4) se condicen con el paleoambiente geológico impuesto por la fragmentación de Gondwana y la apertura del Océano Atlántico durante el Mesozoico. En el mismo sentido, variables de la geodiversidad, como la frecuencia, indican la mayor presencia de los paisajes vinculados a las rocas sedimentarias del Grupo Chubut en el segmento central de la franja estudiada lo que se condice con el desarrollo y relleno de las cuencas sedimentarias periféricas al plateau durante el Cretácico, lo que significó que solamente en este sector se desarrollaron, durante el Cenozoico, los paisajes de bandlands y planicies estructurales (UGP 1).

Algo similar estaría confirmando la mayor presencia de los depósitos de remoción en masa (UGP 5) en el segmento central (HG Los Altares), allí donde han tenido, durante el Terciario, mayor presencia las erupciones y derrames basálticos. Un comportamiento contrario señalan las variables de geodiversidad para los paisajes fluviales (UGP 8) y las cuencas endorreicas (UGP 9). Ambas entidades mantienen una presencia significativa a lo largo de la franja. Las geoformas fluviales, además, son largamente las que ocupan mayor superficie. Esto se estaría justificando, esencialmente, por el dominio de estos procesos morfogenéticos durante el actual interglacial y por su funcionalidad y expansión actual. Por su lado, la abundancia y tamaño de las cuencas endorreicas nos remite, como ya se ha dicho, a condiciones ambientales extremas durante los períodos glaciales que se instalaron a lo largo de toda el área estudiada.

La cantidad de diez UGP, propuestas y utilizadas en la elaboración de la cartografía geomorfológica de este trabajo, que sintetizan la información de más de 70 entidades geomorfológicas, de menor escala utilizadas en los esquemas geomorfológicos de las hojas geológicas, constituye una primera aproximación a la geodiversidad del área estudiada la que aparenta ser elevada. En cualquier caso, siguiendo a Carcavilla Urquí et al. (2007), esto deberá corroborarse comparando los resultados de este trabajo con estudios similares en otras áreas, definiendo índices que posibiliten situar los valores de geodiversidad en unos datos de referencia general.

Esta aparente elevada geodiversidad del área de estudio estimula a reflexionar en torno al uso educativo-recreativo del espacio abordado. Si bien escapa a los objetivos del presente trabajo, aproximarse a las funciones didácticas que brinda cada uno de los Sitios Representativos propuestos abre la posibilidad de un aprovechamiento geoturístico, especialmente teniendo en cuenta su conveniente disposición cercana a las vías de comunicación a través de rutas nacionales. En primer lugar, entendemos por funciones didácticas a las oportunidades que un rasgo de la geodiversidad ofrece para aprender sobre la evolución de nuestro planeta bajo el dominio de las Ciencias de la Tierra (Coronato y Schwarz, 2022; M’Barki y Benssaou, 2016). Para aprovechar ese potencial didáctico se deben implementar estrategias de interpretación adecuadas.

Es por ello que el geoturismo se presenta como una alternativa de uso sostenible que implica la provisión de facilidades interpretativas para que el visitante conozca la geodiversidad local, los fenómenos y agentes que la formaron, más allá de su apreciación estética (Hose, 1995). Si se desarrollaran facilidades de este tipo, los SR c), d), e), f ), g), h) e i) permitirían conocer sobre cronoestratigrafía, mientras que los SR a), b), c) y j) facilitarían el aprendizaje sobre tectónica; para entender vulcanismo, destacan los SR a), b), d) y f ); y para cambios climáticos globales, los SR a), b), g), f ) y h). Dado que el paisaje fluvial resultó ser el más extendido del área de estudio, los SR b), d), f ), g), h), i) y j) serían óptimos para explorar redes de drenaje, mientras que los SR b), e), i) y j) se presentan ideales para modelado fluvial. Para incorporar procesos de remoción en masa, se podrían visitar los SR a), c), d), h) e i). Los modelados lacustres, glacial y periglacial estarían restringidos a los SR f ), g) y j); g), h), i) y j); y h) y j), respectivamente. Los visitantes podrían aprender sobre modelado eólico solamente en los SR d) y f ). Probablemente, lo más singular podría ser conocer sobre paleosuperficies en los SR a), b) y c). También los SR d) y f ) podrían enseñar sobre inversión de relieves.

Estas múltiples funciones didácticas ofrecidas por los sitios propuestos evidencian la potencialidad del área de estudio para el uso educativo-turístico, como ya fue detectado por otros autores (Carballido et al., 2019; Krause et al., 2024). La creación de senderos interpretativos, centros de visitantes, miradores con cartelería, aplicaciones móviles y guías virtuales (Migoń, 2018) son algunas de las estrategias que podrían evaluarse en futuros abordajes.

 

5. Comentarios finales

La franja que atraviesa la provincia del Chubut entre los 43° y 44° de latitud S, uniendo el océano Atlántico al E con la cordillera de Los Andes al W, presenta una geomorfología singular que incluye paisajes antiguos, gondwánicos, concentrados en el segmento oriental del área, y otros más modernos, neógenos y cuaternarios. Estos últimos, de naturaleza y distribución variada, están vinculados, en su gran mayoría, a las condiciones ambientales que instalaron los periódicos eventos glaciales de la actual “Edad del Hielo”, desde hace unos 7 millones de años. Por otro lado, los primeros son el producto del voluminoso vulcanismo ácido relacionado con la apertura del océano Atlántico en el Jurásico inferior y con procesos de meteorización subsuperficial prolongada sobre esas rocas piroclásticas y volcánicas durante el Jurásico/Cretácico.

En el presente trabajo,con el fin de realizar un primer reconocimiento de la geodiversidad de esta franja latitudinal, se elaboró un mapa geomorfológico de escala regional utilizando diez unidades de paisaje que sintetizan una geomorfología mucho más compleja, pero que han resultado eficientes para aproximar la variabilidad geomorfológica del área. Variables como abundancia, frecuencia, superficie y fragmentación de las unidades cartográficas propuestas brindan un enfoque novedoso que enriquece el análisis geomorfológico (Thomas, 2012) y que, en este caso, tienden a confirmar el esquema de evolución temporo-espacial del área.

Por otro lado, para cada una de estas unidades de paisaje geomorfológico se ubican y describen sitios representativos de las mismas que, por su accesibilidad y por la cercanía de servicios e infraestructura, constituyen puntos de interés para un eventual aprovechamiento geoturístico.
 

Contribuciones de los autores

(1) Conceptualización: BW, OM, SS; (2) Análisis o adquisición de datos: BW, OM, SS, CC; (3) Desarrollo metodológico/técnico: SS, OM; (4) Redacción del manuscrito original: BW, OM, SS, CC; (5) Diseño gráfico: BW, CC; (6) Trabajo de campo: BW, OM, CC; (7) Interpretación: OM, SS; (8) Financiamiento: OM.

 

Financiamiento

Proyecto de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco “Geopatrimonio y Geodiversidad en el Noroeste de Chubut”. UNPSJB. Pi 1822-80020220100046 UP. R/10 N° 768/2023.

 

Agradecimientos

Los autores expresan su agradecimiento a los editores de este volumen especial por la invitación a participar en él. Asimismo, reconocen la labor del editor del Boletín, y de los editores invitados, quienes hicieron posible esta publicación. Finalmente, agradecen a A. Reato y R. Arrieta por la cesión de fotografías.

Conflicto de intereses

Los autores hacen constar que no existen conflictos de interés con ninguna entidad, institución o grupo de investigación sobre el contenido total de este artículo.

 

Editor a cargo

Adolfo Quesada Román.

 

Referencias

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La revisión por pares es responsabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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