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Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana

Volumen 66, núm. 2, 2014, p. 279-290

Unidades geomorfológico-ambientales de las Tierras Bajas Mayas de Tabasco-Chiapas en el río Usumacinta: Un registro de los procesos aluviales y pedológicos durante el Cuaternario

Berenice Solís-Castillo1,*, Mario Arturo Ortiz-Pérez2, Elizabeth Solleiro-Rebolledo3

1 Posgrado en Ciencias de la Tierra, Instituto de Geología, Universidad Nacional Autónoma de México, Circuito de la Investigación Científica s/n, 04510, México, D.F.

2 Instituto de Geografía, Universidad Nacional Autónoma de México, Circuito de la Investigación Científica s/n, 04510, México, D.F.

3 Instituto de Geología, Universidad Nacional Autónoma de México, Circuito de la Investigación Científica s/n, 04510, México, D.F.

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Resumen

En este trabajo se presenta la reconstrucción de los procesos fluviales que han modificado el paisaje aluvial de las Tierras Bajas Mayas con base en la identificación de las unidades geomorfológico-ambientales y su relación temporal desde el Plioceno hasta el Holoceno Tardío. La identificación de las unidades se ha hecho de acuerdo con los siguientes criterios: a) génesis de las geoformas, b) configuración y arreglo de las geoformas, c) procesos de modelado del relieve y d) temporalidad (edades de las estructuras y formas), usando un análisis pedoestratigráfico. Se proponen ocho unidades enumeradas del 1 al 8, de las cuales cuatro (1, 2, 3, 5) se presentan en la porción sur, en la Sierra de Chiapas. Estas unidades son las más antiguas de la zona de estudio y son controladas por: erosión, siguiendo las estructuras tectónicas originales (unidad 1), por procesos de disolución en las rocas calcáreas (karsticidad – unidad 2), por erosión de las rocas sedimentarias clásticas (unidad 3) y por acumulación coluvial en los piedemontes (unidad 5). Los suelos que caracterizan estas unidades son poco desarrollados en las partes elevadas (Leptosoles réndzicos), pero llegan a ser suelos con alto grado de desarrollo en las posiciones bajas (Luvisoles). Por su parte, las unidades dentro de la planicie aluvial (4, 6, 7, 8) son más jóvenes (Pleistoceno-Holoceno Tardío) y exhiben un sistema de terrazas. Los suelos ubicados en las terrazas pleistocénicas (TP3, TP2, TP1, de la más antigua a la más joven), presentes en la unidad 4, muestran una intemperismo intenso. Particularmente en TP1, se encuentran suelos con propiedades gléycas. Los fechamientos obtenidos en la base de la terraza por luminiscencia óptica (OSL) han proporcionado una edad de 122000 años, la cual permite ubicar su desarrollo temporal. La unidad 6 corresponde a depresiones y áreas de inundación en la planicie aluvial. La unidad 8 está restringida al río Chacamax, cuya fuente de sedimentos es autóctona. Por otro lado, la unidad 7 presenta una serie de terrazas desarrolladas en el Holoceno (TH2, TH1). Un fechamiento de 9000 años obtenido en un sedimento ubicado en la TH2 evidencia cambios ambientales en el sistema Usumacinta. Los suelos de la TH1 muestran una pedogénesis caracterizada por propiedades vérticas y procesos de acumulación de materia orgánica y carbonatos, rasgos que documentan condiciones más secas. Su desarrollo ocurre en el Holoceno Medio, periodo en el que se presentan cambios climáticos regionales. Los suelos del Holoceno Tardío, también presentes en TH1, poseen un menor desarrollo. Estos suelos muestran fuerte impacto por actividades humanas que iniciaron en el área desde el Formativo Temprano.

Palabras clave: Unidades geomorfológico-ambientales, procesos fluviales, Usumacinta, pedoestratigrafía, terrazas.


Abstract     HTML    PDF     Vol.66 n.2 (2014)