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BOLETÍN DE LA SOCIEDAD GEOLÓGICA MEXICANA,

Vol. 55, n.. 1, 2002, p. 38-94

http://dx.doi.org/10.18268/BSGM2002v55n1a4

 

Tectonic history of the Chihuahua trough, Mexico and adjacent USA, Part II: Mesozoic and Cenozoic

Walter T. Haenggi

Walter T. Haenggi

2007 Tradewinds Drive, Missouri City, TX 77459-2331

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Resumen

La Cuenca de Chihuahua es una cuenca pull-apart de movimiento lateral derecho que empezó a formarse hace 159156 Ma (Oxfordiano) durante un periodo de rotación relativa de la placa de Norteamérica en sentido antihorario. Los mares jurásicos estaban bien establecidos a finales del Oxfordiano y la configuración de la cuenca tuvo pocos cambios a lo largo del Jurásico Tardío, Neocomiano y Aptiano. Estructuras de una amplia zona de lineamientos preexistentes que se intersectan, de orientación noroeste y norte, localizados a lo largo del borde suroeste del cratón de Norteamérica, proveen la fábrica para el desarrollo de la cuenca pull-apart entre las plataformas Diablo y Aldama. Durante el Titoniano y Neocomiano, la tasa de sedimentación eventualmente superó a la de subsidencia tectónica y, al iniciarse un evento “regresivo” resultante, ocurrió extensivo depósito de evaporitas (incluyendo halita) en el área oriental de la cuenca de Chihuahua . Hacia el final del Aptiano, durante el depósito de la Formación Cuchillo y formaciones equivalentes, cesó el fallamiento a lo largo de las márgenes de la cuenca de Chihuahua y los mares empezaron a transgredir las áreas adyacentes de plataforma. En el Albiano medio, los mares habían avanzado sobre áreas previamente emergentes y en la cuenca de Chihuahua inició el depósito de carbonatos de agua somera, la cual prevaleció con interrupciones menores hasta el Cenomaniano temprano. La Formación Ojinaga (Cenomaniano temprano - Santoniano?) registra un aporte de clásticos marinos hacia la cuenca de Chihuahua, sincrónico con las cuñas clásticas del Cretácico Superior en el Mar Cretácico del Interior Occidental (Western Interior Cretaceous Seaway) de los Estados Unidos. La regresión del mar cretácico se refleja en la transición de estratos marinos a no marinos en la Formación San Carlos del Santoniano y en la sobreyaciente formación no marina El Picacho .

Durante la orogenia Laramide (84 a 43 Ma), la cuenca de Chihuahua se invirtió formando el cinturón tectónico de Chihuahua. La deformación Laramide es el resultado de tectónica transpresiva con movimiento lateral izquierdo que involucró movimiento a lo largo de la fábrica preexistente, la cual controló la localización de la cuenca del Jurásico-Aptiano. En la porción evaporítica de la cuenca (área oriental), la reactivación de fallas limítrofes de la cuenca como fallas inversas laramídicas, con posibles componentes de movimientos izquierdos, acompañada por el desarrollo de pliegues suaves “ancestrales”, fue seguida por la amplificación de los pliegues en rocas post-evaporíticas causada por el flujo de las evaporitas hacia las crestas de los anticlinales. Al avanzar la deformación, el desarrollo estructural incluyó cabalgaduras (principalmente hacia la Plataforma Diablo) e inyección diapírica de evaporitas a lo largo de las márgenes de la cuenca evaporítica. En el área noroeste de la cuenca, la estructura refleja compresión con orientación noreste-suroeste e incluye cabalgamiento menor en dirección suroeste hacia y sobre la plataforma jurásica de Aldama. Las cabalgaduras involucran a formaciones paleozoicas y todo el cabalgamiento puede ser interpretado como consecuencia de un basamento fallado y no como una zona de despegue (décollement)de escala regional.

La actividad tectónica post-laramídica incluye una continuación del tectonismo evaporítico, intrusiones ígneas dispersas, volcanismo menor, tectónica gravitacional y fallamiento en bloques del Oligoceno tardío - Mioceno al Cuaternario. En el área oriental de la Cuenca de Chihuahua, la erosión, posterior a la formación de la estructura laramídica y anterior al emplazamiento de las rocas volcánicas oligocénicas, creó una topografía similar a la actual. Durante este intervalo se desarrollaron deslizamientos y corrimientos gravitacionales en los flancos de algunos anticlinales grandes. Estructuras de colapso, relacionadas a disolución de evaporitas, deformaron las formaciones cretácicas y terciarias en áreas de intrusión diapírica a lo largo de zonas de falla de desgarre. El fallamiento normal del Terciario ocurrió después del realineamiento del sistema de esfuerzos regional, de compresión E-NE a extensión E-NE hace aproximadamente 31 Ma. El fallamiento inicial en Chihuahua es probablemente contemporáneo al inicio del fallamiento en bloques en Trans-Pecos, Texas (hace aproximadamente 24 m.a.). Datos sísmicos en el área noroccidental de la cuenca muestran que una gran parte del área ha sido afectada por fallas normales miocénicas, las cuales probablemente son contemporáneas a parte del fallamiento descrito en el riftdel Rio Grande.

El área a lo largo del Río Grande, entre El Paso y el Big Bend, ha sido afectada por extensivo fallamiento del Neógeno y en parte del Cuaternario. Esta área es la continuación de una falla transformante intracontinental postulada, que se localizaría a lo largo del margen de la Plataforma de Colorado y que ha sido afectada por fallamiento relacionado a trastensión dextral durante los últimos 24 m.a. Muchos de los alineamientos de fallas cenozoicas en esta área se localizan a lo largo de elementos de la fábrica estructural preexistente que influenció el desarrollo y localización de la Cuenca de Chihuahua.

Palabras clave: Cuenca de Chihuahua, estratigrafía, tectónica, Mesozoico, Cenozoico.